La vida son pellizquitos

Como siempre me ha vuelto a coger el toro, con esto de que los exámenes se adelantan  no tengo tiempo para nada, llevo un par de semanas durmiendo 6 horas al día y con unas ojeras perennes en los ojos. Deambulo por casa con un té en la mano, lamentándome de que no me guste el café y haciendo caso a los insistentes comentarios de mis compañeras de piso de que más de un redbull al día es malo.

¿Qué nos pasa que no sabemos organizarnos? Sé que no todos somos así, de hecho me consideraba bastante organizada pero cuando tu vida es un caos es más fácil dejar las cosas pasar, y aquí me encuentro, habiendo dejado de lado mi mente ingenieril con el trabajo día a día y echando de menos aquellos días en los que salía de la biblioteca a las 7 de la tarde.

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Esto es una carrera a contrarreloj, por que además he vuelto a tropezar con la misma piedra, me he apuntado a todos los planes posibles así que menos tiempo todavía, que hace que mi situación actual sea todo menos agradable. La semana pasada acabé los mil y un trabajos que el método universitario anglosajón me obliga a hacer, por fin entregué el trabajo de fin de carrera que parecía que nunca va a acabar, y ahora estoy haciendo apuntes de todo un curso y organizando viajes y eventos de la universidad (y encima aguantando los “te lo dije” y “no te tendrías que haber metido ahí” de mis amigas).

Pero este estrés y agobio que me llevan acompañando casi un mes y que por desgracia me parece a mi me queda otro con él, no han hecho que vaya mejor en los estudios pero sí me hace disfrutar mucho más de los placeres de la vida cotidiana.

Disfruto de cada minuto que puedo retrasar el despertador, aunque sean sólo 5 por que a las 8:30am abre la biblioteca.

Disfruto de las comidas con mis compis de piso, y alguna que otra visita que aprovecha ese momento para venir por que sabe que no tenemos tiempo. Sobre todo, disfruto de las sobre mesas en las que hablamos de mil y una cosas desconectando por un rato de la vida académica.

Disfruto de cada rato de descanso en los que leo blogs, descubro cosas y pienso en cuando por fin acabe y sea “libre”, sueño con los planes que haré entonces.

Disfruto los descansos en la biblioteca en los que bajo y me tomo un buen chocolate caliente.

Disfruto de observar a la gente, podría llegar a sorprenderos las cosas que se ven en la biblioteca.

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Disfruto de los paseos al aire libre, aprovechando el sol que nos ha acompañado últimamente, algo no muy normal en Dublín.

Disfruto hasta de ir al gimnasio, que antes me parecía un sacrificio, ya que he descubierto que no hay mejor manera para liberar tensiones.

Disfruto mucho más de las cosas que antes daba por hecho y simplemente veía como rutina. Así que os aconsejo que os paréis a pensar y os deis cuenta que la vida pasa y hay que disfrutar cada momento, por que como decía un gran amigo: “La vida son pellizquitos y hay hay que disfrutarlos”.

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– A.

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3 pensamientos en “La vida son pellizquitos

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