Un encuentro fortuito

Hacia meses que no le veía,  ya casi me había olvidado por completo de él. Había dejado de pensar cada vez que salía que podría ser que le viera. Había dejado de arreglarme pensando en que me lo podía encontrar y había dejado de cuestionarme dónde saldría él. Pero está claro que es cuando te descuidas cuando llegan las sorpresas.

 Yo venía de una comida por el cumple de una amiga y nos habíamos liado desde las dos de la tarde, que como ya os he dicho mas de una vez son los planes que más me gustan, comidas que llegan a ser cenas.

Estábamos en un bar cerca de la plaza mayor donde los sábados suele haber flamencos y este año ha sido un plan muy recurrente, la verdad que siempre lo hemos pasado fenomenal.

 Mis amigos y yo llegamos los primeros al bar, una hora antes de que empezaran a cantar y para cuando fue llegando la gente ya estábamos más que animados. Bailamos como si no hubiera mañana, incluso en el tablao, y fue entonces cuando le vi, vi que estaba entrando y me puse nerviosísima.

Imagen Yo, que estaba bailando con una amiga me quedé medio bloqueada y nerviosa le dije “mira quién está entrando” me entendió perfectamente y bailamos hasta el final de la canción. Entonces fui a por una copa, necesitaba tener algo en la mano y no parecer tan nerviosa. No sé porque pero cuando estoy en este tipo de situaciones me pido otra copa en vez de pensar con la cabeza y darme cuenta de que lo ultimo que necesito es algo que me haga pensar con menos claridad.

 Estaba claro que me lo iba a encontrar, pero me lo crucé de repente, sin esperármelo, sin buscarlo y sin verlo venir. No me dio tiempo a reaccionar y le dije la primera tontería que se me pasó por la cabeza y me fui. Cuando salí un momento a buscar a una amiga me lo encontré porque él se iba, se me acercó y yo no fui capaz de decirle nada con algo de sentido.

Imagen

 En ese momento me creí muy guay, no se si fueron las copas, el subidón por lo divertida que estaba o la situación inesperada. No sé lo que fue, pero fuera lo que fuese me hizo pensar que había actuado lo mejor que se podía. Le “había demostrado que me daba igual”. Pero hoy, un par de días mas tarde, ya sin copas encima ni ambientada en un bar estoy en casa lamentando mi patética actuación.

 Cuantas veces había planeado en mi cabeza como iba a ser el reencuentro. Había imaginado mil y una situaciones en las que me lo encontraba por primera vez. Había creado una historia perfecta para cada posible escenario en el que se produjera ese encuentro, y en cada una de esas situaciones mi actuación era perfecta, las conversaciones que teníamos eran algo coherente. Yo era simpática y agradable, pero mi actuación en cada una de esas situaciones imaginarias era digna de admiración, y me dejaban en un lugar estupendo y a él lamentándose por haberme perdido.

Imagen Por desgracia de poco me sirvió haberme pasado meses imaginándome ese reencuentro y repasándolo en la cabeza. Ensayando las posibles conversaciones. Por desgracia la realidad difiere demasiado de nuestra imaginación y aunque hacía meses que no le veía y pensaba que me había olvidado de él, claramente no fue asi y ni siquiera pude pensar con claridad y actué como una quinceañera.

 No sé cuanto tiempo pasará antes de volvérmelo a encontrar, ni si ya habré vuelto a dejar de pensar en él, ni como será la situación; si me cogerá por sorpresa o no. Pero espero que sea como sea, yo pueda hablar como alguien normal y ser yo misma. Darme cuenta de que es mejor así, cada uno por su lado y que él, aunque también sepa eso piense en mi y le dé pena haberme dejado escapar.

-A.

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23 pensamientos en “Un encuentro fortuito

  1. Justo así se siente, justo así me he sentido.
    Las muchas veces que practicas el reencuentro y al final… nada.

    ¡Gracias por tus textos, me encantan y siempre los espero con mucho entusiasmo!
    Saludos desde México.

  2. Joo, qué pena me daa! Qué rabia!!! Siempre planeando estas cosas.. cada vez que sales de casa o vas a algun lado crees que te lo encontrarás y no vives el momento pensando que en el momento en que te lo vas a e encontrar. Y cuando ya crees que te has olvidado de él… PUM! te lo encuentras y te quedas como tonta… y lo peor; de vuelta a casa te das cuenta de que no te habías olvidado de él…
    Gracias por tus posts!!! Me encantan y me siento muy identificada!!! Sigue escribiendo!!

  3. Jajaja, ¿no les pasa que no es solo en el reencuentro? Que es siempre… Cuando hay alguien que te gusta tanto y te pones nerviosa, quieres decir tantas cosas para no quedar como tonta, y siempre que acabas de hablar piensas “Buh, seguro piensa que es una tonta y ya no responderá”, me pasa seguido en el chat, aunque siempre trate de decir lo que normalmente pensaría en una situación -normal-. Pero bueno, yo de reencuentros fortuitos he tenido los de “Demonios, me sigue gustando” y los de “Bah, no sé en qué estaba pensando cuando me fije en él”. Tampoco es que haya tenido muchos XD, pero sí, recordando ahora, sí me ha pasado.

    Un saludo chicas : )

    • Que gustazo, cuando te lo reecnucentras y te das cuenta de que ya no sientes nada por él, esos si que son buenos reencuentros!!
      Pero si, estoy de acuerdo que cuando alguien te gusta los nervios te hacen pensar con menos claridad!
      Un saludo,
      A.

  4. Amiga A, espero y puedas tener esa reinvindicacion contigo misma, en lo personal tu actuacion no me parecio de una quinceañera, sino de una mujer que ya paso la pagina y sigue adelante en su vida, pero siempre somos exigentes con nosotros mismo y me parece muy bueno que sea asi.
    Yo te comento sigo esperando tener ese encuentro fortuito y que me agarre bien parado emocionalmente, pero como siempre no sabemos la sorpresa que el destino nos guarda.
    Un fuerte abrazo desde El Salvador.
    Saludos

    • Me gusta saber que no ves mi actuación como tan patética, y me encantaría pensar que fue una actuación de alguien que ya habia pasado página pero por desgracia lo que hizo mi encuentro fortuito fue demostrarme que ´todavía no había dado ese paso adelante que espero dar pronto.
      Tu reencuentro llegará cuando menos lo esperes, siempre pasa.
      Un saludo,
      A.

  5. Yo no me sentiria patetica, simplemente hiciste lo que te nació y finalmente que mas da lo que el piense …. Eres tu misma y eso es lo que cuenta no?. Y la gente importante está a tu lado, y darle una cucharada de ego habiendo actuado como lo planeaste todo ese tiempo tampoco hubiera importado del todo y no hubiera servido de mas. Porque en el fondo el sabe lo grande e independiente que eres y haber tomado la decision de haberlo dejado fue el frasco del ego completo,que se tuvo que tomar de jalón. Así que una cucharada mas, una menos da igual, lo importante es que estés completa y en paz.

    • Muchas gracias, me ha gustado mucho tu comentario, me ha hecho pensar y me ha ayudado basntante.

      Me encanta “lo importante es que estés completa y en paz.” Me apunto esa frase para tenerla siempre en mente.

      Saludos,
      A.

  6. Yo no me sentiria patetica, simplemente hiciste lo que te nació y finalmente que mas da lo que el piense …. Eres tu misma y eso es lo que cuenta no?. Y la gente importante está a tu lado, y darle una cucharada de ego habiendo actuado como lo planeaste todo ese tiempo tampoco hubiera importado del todo y no hubiera servido de mas. Porque en el fondo el sabe lo grande e independiente que eres y haber tomado la decision de haberlo dejado fue el frasco del ego completo,que se tuvo que tomar de jalón. Así que una cucharada mas, una menos da igual, lo importante es que estés completa y en paz

  7. Hiciste lo mejor. Créeme. Fue así porque así tenía que ser. Te pusiste mal no por haber sido una inmadura sino porque te habría encantado terminar con él y de repente sentiste que se te había pasado la oportunidad y a saber cuando volverías a verle; conozco perfectamente esa sensación. Cuando leí este texto, me entró un bajón…porque yo tuve una situación parecida el finde pasado. Llevaba mucho, MUCHO tiempo sin verle para lo pequeña que es esta ciudad y lo fácil que es encontrarse en determinados ambientes. Más o menos dos meses. Y ahí estaba yo, con un montón de amigos pasándolo bien y él a dos metros con cara de perro y sin dejar de mirar, pero por una vez yo me sentía en mi salsa y no me nació ir. Eso si, las mujeres tenemos ese poder de saber que está pasando, de saber que nos miran sin mirar. Pues eso, que yo si terminé con él porque él lo decidió, más o menos como siempre: le entró un ataque de celos y seguramente no tenía nada mejor. ¿Y para qué? para lo de siempre. Y yo que tenía la historia cerrada la volví a abrir, yo que no esperaba nada volví a vivir enganchada a su última conexión. Que poco nos queremos a veces, tiene que haber algo mejor.

    • Hola Noe,
      De los errores se aprende… Es verdad que yo me sentí fatal pero viéndolo así quizás fue lo mejor no acabar con él, me dejó suficientemente rallada con el simple hecho de haberle visto, no me quiero imaginar como me hubiera quedado si hubiese pasado algo.
      Espero que ahora que has vuelto a abrir la historia sea para que vaya bien, ys no es así para darte cuenta que de verdad hay veces que no sólo hay que pasar página sino cambiar de libro!

      • he vuelto a leer Ya no eres para mi (me marcó muchísimo ese post porque parecía que estabas contando mi vida) y es alucinante porque creo que las dos seguimos hablando de la misma persona. Nada.. esa historia está destinada a morir. No sé puede vivir pensando que la época de cerdo pasará y que cuando acabé YO seré la elegida. Supongo que me perdí un capítulo en su día que es el que cambió el rumbo de esta historia y como dijo Mónica Carrillo en uno de sus microcuentos “Pasé página pero olvidé cambiar de libro. Y por más veces que lo leí siguió sin gustarme tu final” 🙂

  8. Es increíble todo lo que escribes, pero con esta entrada me he sentido completamente identificada. Hay veces que de tanto planear las cosas, cuándo llega el momento salen totalmente diferente a cómo las habías imaginado, me ha pasado cantidad de veces… Gracias por escribir, y hacerme pasar un buen rato leyendo.

    L.

  9. Increíblemente identificada con lo que publicaste. A esta entrada la leí desde el celular cuando me estaba yendo de vacaciones, de hobbie, sin darme cuenta de que días después sería mi entrada favorita de tu blog. No sé cómo, cuándo, ni por qué llegué a este lugar, justo esta entrada que hoy luego de días de que me haya pasado lo mismo pueda leerla desde otro punto de vista. Lo que me ocurrió es que concurríamos al mismo bar, es más, fue ahí donde lo conocí. Luego de que terminó todo al dejarme porque había embarazado a una conocida mía no volvió a concurrir al mismo bar. En fin, se sentó al lado mío, me extendió la mano y me preguntó como estaba después de tanto tiempo. Lo recuerdo en cámara lenta, como mis manos temblaban al escuchar su voz, al ver que estaba a centímetros mio. Gracias por tu espacio, por la comodidad que da leer tus entradas al sentirme identificada, por no sentirme sola y que tus palabras ayuden a sanar. Un abrazo desde Argentina.

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