Uno entre cuarenta

Desde el día en que te vi, supe que serías alguien especial. Hacía mucho que no sentía aquel cosquilleo en la tripa, como cuando tenía quince años.

Allí estabas tú, sentado, al otro lado de la sala. Seríamos unos 40, pero en cuanto pronunciaste tu nombre, mi mirada se dirigió hacia ti. Directa, como si nada más existiera. Y de repente, te giraste. Y me miraste. Y nuestras miradas se cruzaron. Simplemente me gustaste. O quizás fue tu voz. No estoy muy segura.

Tenías una voz tan grave, tan sencillamente perfecta. Cada palabra sonaba mejor saliendo de tu boca.  Y yo tenía ganas de escucharte y poder imaginarme miles de historias contigo. Tanto que después de ocho horas de tenerte frente a mí, llegaba a casa, y seguía pensando en aquella voz que me había enganchado en cuestión de segundos.

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Día a día, comenzamos a ser amigos. Y me sentaba a tu lado, y las cuarenta personas se habían reducido a un “nosotros.” Porque nada más me importaba allí.

Pero de repente, me di cuenta que nuestra amistad ya no era una simple amistad, sino que había ido más allá. Y ya no eras aquel simple compañero de clase. Ahora me llamabas por teléfono y me contabas tus miles de historias y batallitas. Comías en casa y venías a verme. Y otras veces me escribías lo guapa que estaba, y lo mucho que te gustaba con mis gafas RayBan.

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Un día, sin saber porqué, decidiste arriesgar por esa “más que amistad” y me robaste un beso. Un beso de esos que hacen que tu corazón deje de latir por cuestión de segundos. Un beso de esos que ayudan a que por un instante, todo lo malo se te olvide.

Creía que por fin había encontrado a la persona adecuada, a aquella persona que haría que todos los días fueran diferentes, y me ayudara a cambiar a esta “chica-desastre”.

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Pero un día, te agobiaste.

¿Qué típico suena, verdad? Si, chico-chica. Chico se agobia, chico la deja, chica llora, y voilá. Fin de la historia.

Y así fue. Decidiste cortar todo tipo de relación, pero con un “somos amigos, ¿verdad?”.

No quería saber nada de ti. Habías hecho que fuera una persona diferente, lo habías conseguido. Pero también conseguiste romperme en mil pedazos.

Sí, estaba rota por dentro. Pero cada día conseguía levantarme con una sonrisa, para demostrar que quien quiere, puede. Y estudiaba doce horas al día para no pensar en ti, en aquel día en que me prometiste que jamás te irías.

Y hoy. Hoy me pregunto, ¿Dónde estás? ¿Dónde has dejado aquellas promesas incumplidas?

Sigo esperando a que vengas a por mí, a que me sigas cambiando, pero solo para mejor, por favor.

Sigo esperando a que me recojas para cenar sushi, mirar pelis, y tirarnos la tarde viendo la saga de “Star Wars”, porque sé que te gusta.

Sigo esperando a que me expliques Contabilidad, o mejor Finanzas, y que entre ejercicio y ejercicio me robes un beso, de esos que tanto me gustaban.

Sigo esperando a que me lleves al cine, y veamos “Frozen”, como tanto me habías prometido. Y que compremos el “menú combo”, ese, el de gordos, para luego no acabarlo.

Sigo esperando a que comas en mi casa los jueves, para luego ir a clase. Ah, no, que ya hemos acabado, y ya no hay jueves que valga, ni comida que quieras.

Sigo esperando a que me digas que quizás, si que llegarás a quererme, porque quieres que sea la madre de tus hijos, o quizás no, pero que me quieres junto a ti.

Sigo esperando a que me mandes esos mensajes de buenas noches y buenos días que tanto me gustaban y que, andando por la calle, me cojas de la mano y la aprietes bien fuerte. Como cuando no querías dejarme ir porque decías que me echarías de menos.

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A que me cuides como has hecho conmigo durante mucho tiempo y que, a pesar de mi mal despertar, te siga gustando.

Sigo esperando muchas cosas que se que jamás llegarán.

Porque me dijiste que conmigo estás bien, pero sin mí estás mejor.

Porque me dijiste que no estabas preparado para estar conmigo, pero sin mí tampoco, y ahora actúas como si nunca hubiera pasado nada.

Porque no eres capaz de aclararte y yo tampoco. Porque es una historia sin final establecido. Pero yo ya no estoy dispuesta a esperarte, porque a medida que el tiempo pasa, el dolor aumenta.

El tiempo pasa y con él los días, y por eso me duele tener que verte cada día, y ver a aquel chico que tras esa fachada de bueno, escondía algo completamente diferente. Duele saber que has esperado a aquella persona durante tanto tiempo, y no ha hecho más que marearte. Pero a pesar de que me haya costado tanto, poco a poco estoy consiguiendo dar un paso hacia delante y dejarte atrás.

Cuesta, ay ni te imaginas cuanto, pero te aseguro que más cuesta convivir con este dolor.

Y ya no estoy dispuesta a seguir con esto, no. Porque puedo asegurarte que encontraré a alguien que esté dispuesto a arriesgar por mi, a aceptar mis locuras, mis cambios de humor, mis ganas continuas de comer sushi, y tantas otras cosas más que tú no has querido conocer.

Y cuando eso pase, te darás cuenta que los billetes de este tren se han terminado. Que quizás ese día hayas decidido arriesgar. Pero querido amigo, para entonces será demasiado tarde. Y entonces ahí es cuando te des cuenta que he conseguido ponerle punto y final a esta historia, aunque inevitablemente duela, para poder empezar una nueva.

tt

Fin.

“El final de un viaje es siempre el principio de otro. El cambio es doloroso y siempre tiene un precio. Duele soportar ese precio pero no podemos permitir que eso nos domine. El mañana es un misterio y lo único que podemos hacer es afrontarlo con determinación. Seguimos adelante, siempre adelante, hacia lo que sigue. Tomamos una decisión, nos comportamos de acuerdo con ella y no hay más que vivir y esperar.” (Anatomía de Grey)

– I

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16 pensamientos en “Uno entre cuarenta

  1. Cuesta recoger los pedazos y seguir, pero una vez que se hace, ¡qué bien sienta! Aunque de alguna forma, siempre se echará de menos el camino.

    Muy bonito, ¡tenéis un gran Blog! 🙂

    ¡Un saludo!

  2. Algo bastante parecido me ha pasado a mi y me he dado cuenta que lo peor que he hecho ha sido esperar a esa persona y creerme como una tonta todo lo que salía de su boca.
    Hace un par de días decidí poner el punto y final.
    Nosotras valemos más que todo ese puñado de tonterías, no tenemos tiempo para personajes inmaduros.
    Te invito a que escuches mi entrada de hoy, para mi escucharla todas las mañanas es un subidón.
    Mucha suerte.

    Fdo: Capri

  3. Muy bonito sí señor!!
    Tenemos que quedarnos con eso de que de todo se aprende. Y sí, de situaciones de este estilo es de las que más aprendemos, sobre todo aprendemos como somos nosotros mismos y la fuerza que podemos llegar a tener en ciertos momentos.

    Un saludo!

  4. Simplemente precioso! Gracias por compartirlo con nosotras y hacernos sentir parte de eso que hemos sentido todos alguna vez y no hemos sido capaz de expresarlo tan bien como tú.

  5. Creo que muchas chicas hemos pasado por la misma situación, pero si alguien, por muy perfecto que parezca, no puede arriesgarse a sentirlo todo por ti, no vale la pena.
    Me habeis animado a empezar mi propio blog, muchas felicitaciones!
    Att: una seguidora 🙂
    N.

  6. A todas nos pasa en algún momento lindo texto me sentí identificada !!! Dejar ir, para mí en ese momento fue doloroso pero hay que cerrar ciclos para que cosas mejoren pasen y aunque uno no lo crea en ese momento todo pasa, llegan otros momentos mejores.

  7. Qué le pasa a los chicos de hoy?… Parece como si hubieras escrito mi historia, estoy tan sensible porque paso por lo mismo ahora pero sé que tendré que dejarlo ir, aunque lo extrañe tanto, me es difícil saber esta realidad sin embargo veo que no soy la única y que podré vivir sobrellevando la situación.

  8. Es como si lo hubiese escrito yo misma. Como si te hubieses metido dentro de mi, cambiando algunos pequeños detalles. Increíble de verdad, increíble. Nunca he sido muy partidaria de la frase mal de muchos consuelo de tontos, pero veo que no soy la única que se siente realmente mal al esperar eternamente algo que nunca llega. En fin, estoy segura de dos cosas. La primera es que el tiempo pone a cada uno en su lugar y la segunda es que tarde o temprano se darán cuenta y lo mejor será que nosotras ya no estaremos ahí esperando. Mucho ánimo 🙂

  9. Suele suceder, algunas persona simplemente no ven lo que tienen al frente y prefieren seguir la pista de un espejismo.Su cobardía ante los cambios es infinita y prefieren no arriesgar, se conforman con lo “bueno” en vez de correr tras lo magnifico. Pero descuida, que toda acción tiene una reacción, y algún día hasta el mas ciego abre los ojos y llora sus lagrimas de arrepentimiento. Si lo sabre yo, que deje escapar mi oportunidad de ser feliz por perseguir un capricho que termino en pesadilla.

    Te dejo tres frases que me recordó tu post, son de la trilogía love me with lies de Tarryn Fisher.

    “Por fin he aceptado que hay consecuencias para cada acción. Yo las he ganado y son legítimamente mías. No hay tiempo para tomar malas decisiones. Cada paso es precioso. La definición de la vida me pertenece ”
    “He llegado a la conclusión de que no hay reglas fijas en la vida. Haz lo que tengas que hacer para sobrevivir. Si eso significa huir del amor de tu vida para preservar tu salud mental, hazlo.Si eso significa romper el corazón de alguien, para que el tuyo no se rompa; hazlo. La vida es complicada, demasiado para que haya absolutos. Estamos todos tan rotos. Escoge una persona, sacudela y escucharas el ruido de sus pedazos rotos. Piezas que nuestros padres rompieron, o nuestras madres o nuestros amigos, desconocidos, o nuestros amores.”

    • “Yo era horrible para las relaciones… le daba puñetazos a la gente en mi vida, así entonces ellos nunca tendrían la oportunidad de herirme”

  10. Acabo de pasar por la misma situación. Hasta la imagen de manos enlazadas es casi idéntica a la que tenía yo con el cuasi chico perfecto que acabó huyendo por miedo al compromiso. Pensaba que esta situación era la excepción, y no la regla.

  11. Me has dejado de piedra. Tod@s tenemos como dice Sabina “porque todos los finales, son el mismo repetido” (Ruido), y también mi historia ha sido descrita con tus palabras, tan bien escrita que parece que me has leído el pensamiento, pero lo que me llegas siempre es al corazón.
    Me he suscrito a tu blog, pero por alguna extraña razón no me aparece entre las supscripciones.
    En fin, te enlazo a todos los míos y te tengo a mano para leerte. Eres una excelente escritora y tus blogs me dejan con la boca abierta, literalmente. Te amiro, y me encantan. Gracias por ser como eres y nunca dejes de escribir, por favor.
    Las historias inconclusas es que son las peores. Lo comprendo y lo estoy viviendo. Nunca se cierra la herida.
    Abrazos.

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