Otra vez más

Y una vez más ha vuelto a hacerme lo mismo. Apareces como si nada de nuevo en mi vida, encantador, divertido y sabiendo que donde hubo fuego, cenizas quedan. Pero al poco tiempo, cuando consigues que yo vuelva a sentir algo por ti, desapareces y dejas de dar señales de vida.

No entiendo a que venía ese mensaje después de tanto tiempo sin saber de ti.

“Hola, nos bajamos este finde unos cuantos amigos a Tarifa, te apetece venirte?” Así, sin más, como si fuera lo más normal del mundo. Y como una tonta, pensando que no tenia porque pasar nada y en lo divertido que sonaba un fin de semana en la playa, y tú enseñándome a hacer kitesurf convencí a un par de amigas y allí que nos fuimos.

ImagenEl fin de semana fue mucho mejor de lo que yo me podría haber imaginado. Ya era un planazo de por sí, pero tú conseguiste que fuera el mejor fin de semana del año (o por lo menos de lo que llevábamos de año). Fuiste el tío perfecto, y te ocupaste de mí como si estuvieras locamente enamorado, consiguiendo que yo me lo creyera.

 Y lo has vuelto a hacer, has vuelto a desaparecer cuando yo ya pensaba que esto podía ser algo serio. Has desaparecido después de un par de noches mano a mano en las que lo pasamos fenomenal. Has desaparecido después de haber ido a cenar a aquellos sitios que me decías que me tenias que enseñar. Has desaparecido después de volverme a enamorar.

Imagen ¿Y ahora que? ¿Cómo se supone que tengo que actuar? Me he encontrado a tus amigos y todos me hablan de ti, incluso me han presentado como “la novia de Ignacio.” Me preguntan donde estás y porque no hemos venido juntos. Supongo que ellos no se han enterado de que tú has vuelto a desaparecer. Sonrío y digo que no sé donde estás.

 Y de repente apareces tú, vienes con un par de acompañantes y copitas de más. Parece que te sorprende verme allí, me saludas y sigues como si nada. ¿Por qué has venido a mi bar si sabias que yo voy siempre? Si me has discutido miles de veces que no entiendes el atractivo que le veo a ese sitio. Después de saludarme no me has dirigido la palabra, pero te has ocupado de hablarle a mis amigas de mí, sabias que me lo iban a contar, eso estaba claro. Así te asegurabas que te seguía teniendo en la cabeza.

Imagen Cierran el bar y me voy a casa, con sólo una cosa en la cabeza, IGNACIO: Ignacio ha pasado de mí, Ignacio estaba con una, Ignacio no me ha hablado, He pillado a Ignacio mirándome…. Todo tenía tu nombre y me doy cuenta que me va a volver a costar olvidarme de ti. Llego a casa y encima me escribes. “Buenas noches, que duermas bien”

 Empiezo a pensar que no eres tan bueno como creía, que no te deben de haber dicho nunca que con las personas no se juega, o peor aún, los sabes pero te ha dado igual.

 Y entonces me doy cuenta que otra vez me has vuelto a hacer lo mismo, y otra vez tendré que olvidarte. Pero que olvidarte sólo no sirve, que además tendré que hacerme una coraza contra ti y aprender que si vuelves a venir dentro de un tiempo, que si me escribes y me propones algún plan tendré que ser racional y aprender a decirte que no. Imagen

-A.

Querer no está de moda

tumblr_mjrywcywWo1qahewbo1_1280Solemos caer en el error de obsesionarnos con el pasado y dar vueltas una y otra vez a lo que hicimos mal y, todavía más, a lo que nos hicieron peor. Y me resulta triste. Hay tantas formas de querer en presente y malgastamos el tiempo, invirtiéndolo en intentar cambiar eventos inamovibles y añorar situaciones que ya fueron escritas hace mucho. La mayoría de las personas tienes la grandísima suerte de conocer y compartir grandes momentos en este mismo instante con padres, hermanos, abuelos, tíos, primos, amigos y, cómo no, másqueamigos. Sin embargo, nos dedicamos a lamentarnos por cómo quisimos en un pasado y en pensar en qué habría sucedido si la suerte nos hubiese sonreído de otra manera, si la música hubiese sonado a otro ritmo, o si nos hubiesen dado una mano mejor con algún que otro as.

¿Por qué tanta obsesión con algo tan remoto como el pasado si ya está lejos?

Yo creo que la respuesta es sencilla: el presente da miedo.

Es retador. Es difícil. Te da en las narices. De golpe. Es ese muro gigante contra el que te chocas. El que requiere escalarlo y sudar para conseguir llegar al otro lado. Ese.

Pero lo que más caracteriza al presente es que es el momento en el que menos información tenemos a la hora de actuar y eso complica la situación en el momento de decidir.

¿Cuántas veces decimos “si en el momento lo hubiese sabido habría hecho las cosas de otra manera”? El pasado es fácil porque controlas la situación. Sabes todo de él. Del ahora en realidad no sabes nada. Las decisiones las tomamos en base a corazonadas y después tiramos los dados, cruzamos los dedos y esperamos que todo salga bien.

Y por eso es más fácil decir que quisiste a alguien, no que lo quieres ahora. Lo que pasa es que para querer, en presente, hoy, ahora, en este mismo instante y no otro, hay que ser valiente. Hay que echar toda la carne al asador y lamentablemente eso no está demasiado difundido. Según nos vamos haciendo más mayores aprendemos, a modo de coraza, a idealizar las relaciones y momentos pasados, en vez de valorar lo que tenemos en la actualidad. Algunos directamente cambian lo que en verdad significó y lo que sucedió, mezclando una extendidísima imaginación, deseos frustrados y mentira poco original con mucha maestría y alguna que otra dosis de realidad, porque “sino sería inventárselo del todo”. Explotamos al pasado hasta que no le queda ni una sola gota de jugo, nos evadimos con él cuando lo consideramos oportuno y el pobre no tiene ni voz para quejarse.

tumblr_n1huuzSo591rfwafyo1_1280Y es que cuando la realidad choca, recurrimos a este tipo de trucos, engañándonos tan solo a nosotros mismos. El problema es que la realidad es cruda pero, ante todo, es real. Y eso es lo importante que con demasiada frecuencia decidimos olvidar.

Es más fácil haber querido que querer en presente porque querer a alguien es mantener esa promesa cuando ya no te conviene. Es hacer que todas las palabras que algún día dijiste en estado de euforia máxima sigan teniendo el mismo sentido en los malos momentos. Es estar dispuesto a luchar hasta el final y poner las necesidades de otra persona muy por encima de las tuyas. Es decir adiós la egoísmo, al “yo y sólo yo”. Es no tirar la toalla en cuanto se avecina tormenta. No es sólo tragarte el orgullo, sino que es dejarlo tirado en la cuneta y abandonarlo para siempre. Sayonara, baby. Es convertir sus alegrías en las tuyas, e ir más allá, haciendo lo mismo con las penas, para bien o para mal. Es aprender a ceder y a olvidarte de la ley del talión. Es saber seguir tirando del equipo cuando haya una lesión. Es estar dispuesto a poner la otra mejilla, como mínimo.

tumblr_n1lopojkS51rlguk5o1_500Y sobre todo es dejar de decir “querer”, y transformarlo con el tiempo en “amar“. “Querer” para mí suena a infatuación, a posesión y deseo efímeros. “Amar” está en otro nivel, es entregarse. Querer se llegará a querer a un puñado o dos, pero amar, sólo se ama a una persona en la vida.

Y aunque perdamos el rumbo y nos repitamos lo contrario, no nos podemos olvidar del objetivo final al que todos aspiramos: amar en presente y futuro, y dejar de querer en pasado.

“El amor no tiene nada que ver con lo que tú esperas obtener, sino con lo que tú esperas dar, que es todo.”

 

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– Z

 

 

Lista de Mayo

Ya estamos casi a mediados de Mayo y todavía no habiamos publicado nuestra lista del mes. Este es mi mes preferido: empieza el calor, hay dos puentes en Madrid, podemos ir a la playa y…. es la feria, que para mi es el planazo del año. Así que espero que todos estéis pasando tan buen mes como yo! Aqui os dejo mis recomendaciones por si os puedo ayudar a pasar mejor mes todavía.

Un consejo: “Si un día la tristeza te hace una invitación, dile que ya tienes un compromiso con la alegría y que durará toda la vida.” Papa Francisco.

Una canción: “Young” de The Airplanes. Nos la recomendó Song of F&D y me ha encantado!

Un planazo para el puente de San Isidro: Como ya he dicho, para mí lo más importante de este mes es la feria. Ya ha pasado la de Sevilla, pero este año la de Jerez cae en San Isidro, asi que espero veros por allí a muchos, os puedo asegurar que no os va a decepcionar!

Captura de pantalla 2014-05-12 a la(s) 22.51.25Un restaurante: Hace poco quedé con una amiga que hacia tiempo no veía y me propuso ir a un restaurante vegetariano, aunque no me emocionó la idea quise darle el gusto así que fuimos a Vegaviana. Nunca pensé que fuera a decir esto pero me encantó, todo lo que probamos estaba buenisimo. Recomiendo los canelones de espinacas y queso y las berenjenas a la parmesana.

Un concierto: Andrés Calamaro estará en Madrid los próximos 23 y 24 de Mayo. Estoy deseando por fin poder ir a un concierto suyo.

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Un pop up: En mayo también tenemos la segunda edición del pop up Just handmade, donde podréis encontrar todo tipo de productos hechos a mano. Estará en la calle Ortega y Gasset 73, los dias del 15 al 18 de mayo y del 22 al 25. Después de ver su página de facebook estoy deseando pasarme por alli!

Un descubrimiento: La semana pasada tuve la suerte de ir a una charla de Emilio Duró en el Cómo. Cómo es una iniciativa de la agencia Comunica+A que organiza charlas, conferencias, debates… para aprender porque “lo importante no es el que sino el cómo”. Suele haber una charla a la semana y salen las fechas el 15 del mes anterior. Os dejo el link a su web para que echéis un vistazo!

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Por último mucha suerte a los madrileños en la final de la Champions, que gane el mejor!!

-A.

Huele a ganas

Me dicen que peco mucho de pensar en el futuro y olvidarme del presente.

Puede ser.

Para qué engañarnos. Es totalmente cierto.

Pero es que verás, para mí ya huele a verano.

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Huele a hierba y calor. Huele a helado acompañado de las puestas de sol más cercanas a su salida de todo el año. Huele a pantalón corto y a cometer errores porque “qué más da, es verano”. Huele a las ganas de trasnochar, porque en verano no se dice “una más y nos vamos”. No. Nadie quiere irse nunca. Huele a la promesa de volver a la época en la que las preocupaciones eran, valga la redundancia, menos preocupantes. Huele a disfrutar en el césped, arena, toalla o donde se tercie porque la cosa está en tumbarse, disfrutar de los rayos tan ansiados durante los últimos meses y ver las nubes pasar. Huele a jugar con fuego porque es un amor de verano y nada más. Huele a sufrir unas rutinas de belleza bastante intensas. Huele a comilonas-siesta-chapuzón. Huele a la evolución de “benditos bares” a “benditas terrazas”. A sillas de metal que se oyen por toda la calle cuando te mueves un centímetro. A tinto de verano con chorrito de vermú. A cigarrito acompañado de café solo con hielo. Huele a convertir la calle en tu nuevo hogar porque es inconcebible estar entre cuatro paredes más de dos horas. Huele a dormir poco pero nunca estar cansado. Huele al asfalto recalentado de Madrid, del cual todos huimos a la más mínima. Huele a cielo eternamente azul. Huele a que tú te tumbes al sol y yo, fiel a mi tradición vampírica, me atrinchere en la sombra. Huele a la suma de ganas de comerse el mundo y carreteras interminables. Huele a juegos absurdos y encuentros “casuales” contigo porque son los que más nos divierten. Huele a fiesta, seamos sinceros, sin especificar hora del día porque todo es aceptable en verano. Huele a redescubrirse e inevitablemente re-conocerse a uno mismo. Huele a escenario, música en directo y pelos de punta. Huele a gente guapa porque todo el mundo está mejor con gafas de sol. Huele a camisas arremangadas, alpargatas y bermudas. Huele a tirantes finos, cuñas y faldas ibicencas. Huele a más tiempo para descubrir nuevos rincones y menos tiempo para trabajar. Huele a bancarrota por la unión de la poca fuerza de voluntad y las proposiciones de viajes irrepetibles. Huele a un verano distinto, mejor que el anterior y peor que el próximo. Huele a ir a por todas. De cabeza. Porque no conocemos otra manera. Huele a brisa salada, a tormenta sideral, a noches calurosas sin gota de viento. Huele a marca de bañador y a sombra de palmera. Huele a humo, a hoguera, a la mejor ecuación del mundo: barbacoa más toda la pandilla. Huele al gazpacho de tu abuela. Huele a chapuzones, a tirarse de cabeza, tanto en sentido figurativo como en el literal, y a cloro, que aunque nos dé la sensación de que nos están arrancando los ojos, nunca dejaremos de abrirlos bajo el agua, porque somos así de curiosos. Huele a esa colonia que no te puedes quitar de la cabeza. Huele a tres meses de relajación para los suertudos y a dos semanas de locura desenfrenada para nosotros, los pringados trabajadores. Buenoyqué. Las disfrutamos el doble. Huele a la mejor canción del verano de todas, el ruido de las chicharras, mientras exprimes lo poco que queda del día en el porche. Huele a protección solar. Huele a madres embadurnando a sus hijos en ella. Huele a la ausencia de voluntad y falta de responsabilidad cuando se te planta delante la combinación de piel morena y ojos claros. Huele a tormenta estival, la única del año en la que no te importa empaparte. Es más, quieres. Y luego a tierra mojada, uno de mis olores favoritos. Huele a que más de uno se tirará al agua con el móvil en el bolsillo. Y qué más da, es un aparato sobrevalorado. Huele a pecas en la nariz. Huele a fin de exámenes, horizontes sin fin y esperanzas por las nubes. Huele a castillos en el aire que, durante un tiempecito, se sostienen. Huele a cambio, que aunque no nos demos cuenta en el momento, siempre es a mejor. Huele a reggaetón saliendo a todo volumen por las ventanillas. Lo odio pero reconozco que sin él, es menos verano. Huele a paseos de madrugada, creyéndonos invencibles y lográndolo. Huele a que te pisen cuando llevas chanclas y cagarse en todos sus muertos. Huele a juegos de cartas durante horas, apuestas demasiado arriesgadas y decisiones mezcladas con alcohol, peligrosas pero divertidas, que rápidamente se solucionan tomando otra aun peor. Huele a que unas se pintan las uñas de los pies y otros se dejen esa barba de tres días. Huele a que definitivamente es mejor insinuar que enseñar. Huele a adrenalina temporal, ola de calor y confusión demasiado conveniente. Huele al miedo a acercarse a una fuente porque hay avispas a tutiplén. Huele a quemar tacón, mojar melena y gritar al viento. Huele a declaraciones de amor estrepitosas porque es el momento de jugársela a un todo o nada.

Huele a revolución veraniega, a rebeldes con la mejor causa del mundo, huele a living on the fucking edge.

Porque si es cuestión de ser eternamente jóvenes, ahora es el mejor momento.

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Feliz verano.

Z