Quejarse es de persona triste

Ayer fui a una conferencia de Beatriz de la Iglesia. Para los que no sepáis quien es (yo hasta ayer no lo sabía) es una persona increíble, abierta y transparente que ha fracasado mucho en la vida, pero de cada fracaso ha sacado lo bueno y ha seguido adelante para ser lo único que ella quiere ser en la vida, FELIZ.

Ayer fui a la conferencia y todavía no he podido dejar de darle vueltas a las mil y una enseñanzas que saqué de allí. Estoy segura que éste va a ser sólo el primero de varios posts inspirados por todo lo que ayer nos contó Bea.

Como ya he dicho ella busca la felicidad, y por lo tanto no puede soportar la queja y entonces nos dijo “quejarse es de persona triste” y me hizo pensar.
Todos tenemos mil razones para quejarnos, y nos quejamos…

Nos quejamos de la crisis, nos quejamos del paro, de los políticos y de la situación actual. Nos quejamos de los impuestos y de las nuevas leyes. Nos quejamos de nuestros jefes, los horarios de salida del trabajo y de estar explotados. Nos quejamos cuando tenemos que estudiar y sino nos quejamos cuando tenemos que trabajar.

Nos quejamos de lo pesadas que son nuestras madres y lo estrictos que son nuestros padres. Nos quejamos porque nuestro hermano pequeño es un mimado y el mayor se cree que tiene poder sobre mí. Nos quejamos de las proyecciones que tiene nuestra familia sobre nosotros. Nos quejamos porque son demasiado protectores.

Captura de pantalla 2014-09-28 a la(s) 13.40.20Nos quejamos porque no hemos podido ir a una fiesta o no conocemos un país en concreto. Nos quejamos porque hay gente de vacaciones y nosotros aún no. Nos quejamos por no estar en la playa. Nos quejamos por no poder viajar más.

Nos quejamos porque nos sobran unos kilos o porque nos faltan unos centímetros de altura. Nos quejamos porque no estamos en forma o porque no somos habilidosos para los deportes. Nos quejamos porque no se nos dan bien los idiomas o no somos artistas.

Nos quejamos por lo que sea, pero nos quejamos…

Y en la mayoría de nuestras quejas echamos la culpa a otros, mirando para afuera y pensando solo en lo malo. Y mientras más nos quejamos más nos enfadamos y más tristes estamos y es que como Bea nos dijo quejarse es de persona triste. Las personas felices agradecen, ser agradecido te hace feliz.

Captura de pantalla 2014-09-28 a la(s) 13.43.03Y me doy cuenta que nos quejamos mucho más que agradecemos pero que tenemos muchas más razones por las que dar gracias que por las que quejarnos. Y si pensamos en todas esas cosas buenas que tenemos seremos mucho más felices.

Así que yo quiero empezar aquí a dar gracias…

Gracias por la maravillosa familia que tengo, que me ha enseñado casi todo lo que sé y me ha llevado a ser la persona que hoy soy. Gracias por mi madre, tan dedicada a sus hijos que siempre ha estado ahí cuando hemos necesitado. Gracias a mi padre que ha trabajado toda su vida para poder darnos lo mejor. Gracias a mis hermanos, porque son parte de mí.

Gracias por las increíbles amigas que tengo, porque de todas ellas saco cosas buenas y con ellas he pasado los mejores ratos de mi vida. Gracias porque aunque no tengo hermanas biológicas ellas han sido como hermanas para mí.

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Gracias por todas las oportunidades que he tenido. Por haber podido ir a un colegio en el que educarme. Por haber podido aprender idiomas y tener experiencias en el extranjero. Gracias por haber podido ir a la universidad y estudiar la carrera que yo elegí. Y gracias por tener un trabajo.

Gracias por tener una casa donde dormir y un plato de comida caliente que comer todos los días. Gracias por todas las oportunidades que tengo. Gracias porque puedo salir a la calle sin tener miedo de que me pase algo. Gracias porque puedo salir por las noches a pasármelo bien. Gracias por todas las fiestas que he tenido y gracias gracias gracias porque tengo la increíble suerte de poder viajar por el mundo y conocer distintos países que es mi pasión.

Captura de pantalla 2014-09-28 a la(s) 13.47.29Gracias porque estoy sana. Gracias porque puedo ser quién soy. Gracias porque tengo la suerte de ser independiente y no estar sometida a nada ni nadie. Gracias porque puedo buscar mi felicidad y gracias porque la he encontrado.

Gracias porque tengo proyectos en mi vida por los que luchar y por los que tener ilusión. Gracias por el blog y por todos los buenos momentos que éste nos ha dado. Gracias por poder disfrutar de tantas cosas que me gustan: la naturaleza, los animales, el teatro y la comida…

Gracias por la charla que ayer escuché de Beatriz que me ha hecho pensar y que escribiendo todas estas cosas me doy cuenta de lo afortunada que soy y empiezo feliz un nuevo día, dispuesta a serlo el resto de mi vida.

Así que recordad, cuando vayáis a quejaros de algo pensar en todas las cosas que tenéis y dad gracias por ellas. Así seremos personas felices y no tristes.

Gracias a todos.

-A.

De tus manos

“No leemos y escribimos porque sea tierno, escribimos y leemos poesía porque somos miembros de la humanidad, y la humanidad rebosa pasión, la medicina, leyes, administración, ingenierías son muy nobles y necesarias para sostener la vida, pero la poesía, belleza, romance, amor es por eso que vivimos.”

– El club de los poetas muertos

La verdad que nunca entendí a los que se deshacían por un brillo especial de ojos, por unos labios anónimos o por la dulzura de ciertos tonos de voz. Nunca comprendí a los que se enamoraban a primera vista de una melena descontrolada, de algunos andares callejeros o de sonrisas torcidas. No vi del todo como alguien se podía enamorar de tan solo un aspecto físico de otra persona y además de manera instantánea. Tenía una amiga que analizaba las espaldas y hombros de los chicos como si se tratase de una cuestión matemática que requería el mayor rigor científico. Las tenía más estudiadas que el teorema de Pitágoras y había creado hasta clasificaciones después de unos análisis pormenorizados sin fallo alguno. Un primo mío también me contó que se había enamorado de una chica por su nariz. Que tenía la nariz más perfecta que había visto en sus escasos años de vida, me repetía. A mí me parecía como de ciencia ficción.

Todos tenían algún tipo u otro de fijación, una característica concreta que, en caso de encontrarla en su estado de perfección, eran capaces de olvidarse hasta de su propio nombre y en qué planeta estaban, si hacía falta. Y yo seguía sin comprenderlo.

Luego llegaste tú y fue cuando realmente entendí a lo que se referían. Y es que en mi caso me enamoré de tus manos.

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Porque fueron tus manos las que tocaron mis hombros durante una milésima de segundo al saludarnos la primera vez que quedamos y que, a pesar de la brevedad del instante y por el frío llevar puestas siete capas, noté las trazas de tu tacto como si hubiesen sido lentas y claras sobre mi piel. Fue la primera vez que me tocaste y eso es algo que jamás olvidaré. Creo que si realmente me fijo, veré que siguen las marcas de tus dedos ahí, tatuadas, permanentes.

Fue tu mano derecha la que agarró la mía izquierda desafiante esa noche bajo las farolas escondidos entre la niebla. Encajaba perfectamente con la mía y dibujabas círculos lentos con el pulgar. Sentí más vivo que nunca el dorso de mi mano, cada vena, cada pulsación, cada pelo que se ponía de punta, como si fuese fuego y a mí no me importase arder para siempre.

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Fueron tus manos las que me agarraron la cabeza y se mezclaron hasta derretirse con mi pelo la primera vez que nos tuvimos cerca, reduciendo el poco espacio que ya había de por sí a escasos milímetros. Y digo milímetros porque no conozco medida más pequeña. Aquella vez que sentí que iba a explotar por dentro y que mi cabeza se mareaba de la felicidad. Aquella vez.

Y es que fue tu mano la que se quedó inmóvil, encima de mi tripa cuando nos quedamos dormidos en el sofá después de ver “La vida es bella” por décima vez y engullir helado hasta que nos doliese la garganta. Recuerdo pensar que quería que tú me dedicases un “buenos días” al más puro estilo Benigni todas las mañanas para el resto de mi vida, gritándolo a voz en cuello con tu sonrisa. Me gusta verte sonreír.

Fueron esos dedos tuyos los que jugaron con mi pelo el día que decidimos perdernos por un parque de Madrid. Yo no quería que parases. Habría andado para siempre por ese césped si supiese que a cambio jamás dejarías de enredarme. Te admitiré que fue en este preciso momento cuando de verdad supe que estaba enganchada y que no había vuelta atrás.

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Tus manos fueron las que, con un gesto de despreocupación, me enseñaron que a veces en la vida es necesario lo supérfluo. Que sino la carga se hace demasiado grande. Que hay momentos en los que hay que reír a carcajada limpia aunque toque llorar. Que hay que hacer un poco más el tonto y un poco menos el serio.

Fueron ellas las que me abrazaron cuando más asustada estaba al ver que empezaba una nueva etapa muy grande en mi vida, y que me sentía perdida y muerta de miedo. Tenía esa sensación de no saber ni por donde empezar y tú me diste la dósis de paz que necesitaba. Tu mano me señaló el camino adecuado y la verdad es que diste en el blanco de la diana.
Y ahí comprendí por fin a todos los demás.

Que tus manos fueron siempre lo único que importaron porque son las que me ofrecen un mundo nuevo que sólo quiero conocer contigo.

– Z

Lista de Septiembre

Ha llegado septiembre, y después de un verano de no parar, de ir de acá para allá, de salir hasta que el cuerpo aguante, y ver amanecer mientras receno patatas con queso más veces de las que debería vuelvo a Madrid.

Y es que Septiembre para mí es el comienzo de un año, es otro 1 de enero. Vuelvo a la rutina, que tengo que reconocer que echaba de menos, y vuelvo con nuevos propósitos y nuevas ilusiones. Con inquietudes, y con ganas, muchas ganas de descubrir cosas nuevas así que aquí os dejo mi lista de este mes, que a diferencia de las demás, es una lista con más cosas que quiero conocer o hacer que que ya conozca y os recomiende por experiencia personal.

Me han hablado últimamente del Mercado de San Ildefonso, que abrieron poco antes de verano en el barrio de Malasaña. Allí donde quiero ir a comer y probar las exquisiteces que nos ofrecen los distintos puestos de comida. Me han hablado especialmente bien del puesto de quesos y de la terraza de la tercera planta. Espero poder ir antes de que empiece el frio y disfrutarla yo también.

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Otro sitio donde os recomiendo ir, es a la terraza de Le Cabrera en la casa de las Américas (Plaza de Cibeles 2). Es el primer sitio que he conocido de las recomendaciones que tenía apuntadas para este nuevo año en Madrid, ¡y me ha encantado!. En esta terraza te puedes olvidar del ajetreo de la ciudad y disfrutar por un rato de la tranquilidad que te ofrece en un ambiente perfecto. El cóctel Andrea es totalmente recomendable.

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El Mercado de las Ranas es un mercado de diseño que abre el primer sábado de cada mes en el barrio de las letras, y aunque ya llego tarde para que vayáis en Septiembre os animo a que lo conozcáis en los próximos meses, como intentaré hacer yo porque según me han dicho merece la pena pasarse por allí.

Con respecto al cine, también tengo alguna pelicula de la que me han hablado bien y estoy deseando ir, Begin Again, de mi adorada Keira Knightley. Aunque eso sí, sólo se la recomiendo a quién le guste la música.También os recomiendo que vayáis a ver El Niño, la nueva película española del director de Celda 211 que me ha cautivado. Está basada en hechos reales y cuenta la historia de una red de narcotraficantes en Tarifa.

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Antes de que llegue el frío, os animo a que vayais a Giangrossi, a probar los que son para mí los mejores helados de Madrid. El helado de dulce de leche artesanal es increíble.

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Para este año también me he marcado un reto, ponerme en forma, y para ello quiero empezar a correr y seguir el movimiento de running que está ahora tan de moda. Me marco como reto correr una carrera de 10km y en 2015 poder participar en la carrera de la mujer.

Para conseguir mi nuevo reto deportivo me gustaría comprarme unas buenas zapatillas de correr, y Z, una experta ya en esto de running me ha recomendado encarecidamente que me compre unas asics, porque te miden la pisada y te dan las que mejor se ajustan a ella.

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Y vosotros, ¿qué me recomendáis para esta nueva temporada?

-A.