La importancia de decir adiós

tumblr_nkhz2yk7wJ1r1arpmo1_500

Quedemos para hablar. Quedemos para hablar de nosotros. Volvamos a intentarlo, que por un quinto ruedo ya no queda lugar para matarse un poco más de la cuenta.

Hablemos en a ese lugar. No me preguntes cuál, lo sabes sin que lo diga. Ese lugar nuestro en el que se nos olvida la importancia de decir adiós.

Y ahí podemos pintar una historia paralela, un nosotros que nunca fue pero que irónicamente siempre será. Podemos pensar que es posible sentir el tacto a kilómetros unos cuantos centímetros más cerca. Podemos imaginarlo, no hay que esforzarse mucho, solo si nos olvidamos de que yo no soy de dar de más y tú ya estás de menos.

Pero, venga. Decidido. Nuestra historia paralela.

Cuéntamela de tal manera que, si supera la ficción, será realidad. Cuéntamela con esa canción que me gusta de fondo. Sin prisas. Saborea las palabras. Así es más fácil engañarme y hacerme creer que nuestra suma a medias sí que puede acabar de formar un todo.

Y, mientras me la narras, haz eso que se te da tan bien. No me ligues, conquístame. Volveré a caer y lo sabes. Esos ojos revueltos y esa sonrisa torcida serán suficiente distracción. Y, si te da miedo contarla en alto por eso que dicen que las palabras habladas se convierten en verdad, escríbemela. Que escribir es besar con la mente, y tus besos están en mi lista persona de éxitos de verano.

tumblr_morm312D7I1qcpmryo1_500

Descansemos de la culpa y la traición. Desconectemos. Off. Creo que eso se nos puede dar bien y, si no es el caso, no pasa nada, sólo nos ven las azoteas y las estrellas. Somos invisibles, aunque definitivamente no invencibles.

Pero no dejes de contarme nuestra historia de lo que pudo ser. Siempre me gustó el tono de tu voz. Ábreme los ojos de par en par y así yo me soltaré la melena y me pondré el disfraz de las noches de sábado, ese que insinúa ser para otros pero grita a más no poder “sólo para ti”.

Pero sobre todo dame de golpe en el centro de mis debilidades, en mi diana, que yo te devolveré el tiro. Transforma mi realidad pero en una justa medida. No te vengas arriba con el calor.

Inspírame una vez más. Haz que escriba. Haz que me vuelva a encontrar en este lugar. Provoquemos nuestra primera despedida, como dirían los últimos románticos, que sino esto no es ni será una locura real. Y cuéntame esa ficción de cómo nos escaparemos a la casa de tus padres en la playa. Sin que nadie lo sepa cogeremos el coche y desapareceremos del mapa. Veremos de todo porque viajar contigo no es hacer turismo.

Y ahora, a modo de gran final, déjame que te parta el corazón, y a cambio anúdame la garganta. Ya no me acuerdo bien de quién es el turno. A lo mejor esa es la razón por la que volvemos siempre.

Y cuando hayas acabado de contarme cómo funcionará todo esto, no me des media hora más, dame la historia de mi vida. Acaba por prometerme que cuando pases por ese bar siempre te acordarás de mí y yo juraré guardarte un lugar eterno, por mucho que me duela.

Y, aunque pueda que no pueda ser, aunque tenga final firmado y le queden dos segundos para esfumarse en humo, quiero que esto, sea lo que sea, merezca una amarga pena.

– Z

Fotografías: Anónimo, Anónimo

Anuncios

Una vez más.

Vuelvo a ponerme a escribir porque lo necesito, vuelvo a escribir para mi y nadie más, para desahogarme y plasmar todo aquello que siento y no puedo expresar.

Vuelvo a ponerme a escribir porque no puedo dormirme, no puedo parar de darle vueltas a las ultimas noticias que he tenido tuyas. Supongo que ni mi propósito de pasar página, ni haberte escrito para decirte adiós, ni llevar un par de meses sin verte iba a librarme de que me hablaran de ti.

Captura de pantalla 2015-03-14 a la(s) 13.35.02Debería haber hecho caso a ese artículo de Risto Mejide que me mandó Fátima y haber hecho como si nada cuando me hablaron de ti, pero no he sido capaz, como siempre mi cara me ha delatado y entonces he comido el error de profundizar en el tema.

Saber lo que vas diciendo de mi, saber como cuentas lo que pasó entre nosotros ha acabado de desencantarme del todo. Ya me di cuenta que no eras la persona que creía, pero nunca pensé que fueras a llegar a ese extremo, pensé que te quedaba algo de integridad y que me respetarías, pero ya veo que no te conocía en absoluto.

Desde que me han comentado eso, se me ha cambiado la cara y he dejado de disfrutar de la cena. He intentado disimularlo, pensar en otra cosa, hablar de banalidades y reirme pero ha sido inútil y me he venido a casa pronto. Claramente el comentario me ha fastidiado la noche.

Captura de pantalla 2015-03-14 a la(s) 13.34.40 Y ahora no puedo parar de pensar… Por un lado, que todo depende de como se cuente pero es lo que pasó y aunque me gustaría no ser el cotilleo de los demás y darles pena por como “pasaste de mi”, ya es hora de que lo asuma y a lo mejor que los demás lo sepan a mi me hace ver que es real y no me deja engañarme a mí misma excusando tu actitud para volver a darte otra oportunidad.

Por otro, llevo horas pensando que te diría y como será la próxima vez que nos encontremos. Me pregunto como vas a reaccionar y si notarás que mi imagen de ti ha cambiado radicalmente.

Llevo horas pensando en ti y sobre nosotros y todo lo que nos ha pasado, pero me he dado cuenta que esto tiene que acabar, que no puedo seguir perdiendo mi tiempo por ti y que no puedo ni cambiar mi humor ni irme de una cena ni pasarme una noche (o varias) sin dormir porque me estás atormentando.

Como siempre, encuentro la necesidad de escribir cuando estoy mal, cuando necesito desahogarme.

Captura de pantalla 2015-03-14 a la(s) 13.34.15

Y aqui estoy a las tantas de la mañana volviendo a escribir de ti. Espero que la próxima vez que no pueda dormir lo que me quite el sueño sea la ilusión de haber encontrado a un tío que me quiera y me haga feliz.

-A.

Horarios de oficina

b0c084f3f57dc0f306cebd107fd8072e

No mentiré. No diré que fue una tortura constante. Jamás negaré ninguna de las cosas que en su momento creí verdades. Sí, ser unos “kamikazes enamorados” fue genial. Y sí, puede que en algún momento se nos escapase alguna que otra promesa sin fundamento ni sustento. Pero te lo repetiré hasta la saciedad, querido: al pasado se le llama así por algo, y se queda donde mejor está, atrás.

Como todas las malas costumbres, esas que se caracterizan por rondar más de la cuenta, no había forma de que te fueses de una vez por todas. Le cogiste cariño a tu visita quincenal. Tirar de la cuerda cuando te convenía, cuando te sentías solo o simplemente te aburrías a ver si seguía yo en la otra punta era el mejor juego que habías conocido. De puertas para afuera se había acabado, pero el fin real estaba aún lejos. Sin embargo, eso de echarlo a perder todo por ti había perdido la gracia. La cuerda que nos unía la veía demasiado larga y cuando tú tirabas yo ya no lo notaba. Admitiré que mis indirectas no fueron las más acertadas pero contigo no conocía otra forma de comunicación. Siempre fui de las que salía por la puerta trasera: muy calladita, no decía nada, pero al fin y al cabo me iba.

ERE1963003W00001/27

He pensado. He pensado mucho, más de lo que confesaré, y he llegado a la raíz de la cuestión: yo ya no soy la que tú conociste. No es que cambiase, es que volví a lo que era antes de que pusieses todo patas arriba. Tú fuiste mi desvío en el camino, la pérdida de control momentánea, el cambio irracional. Dejé que rompieses mis esquemas hasta que desapareciesen del horizonte, y lo que los dos creímos cerrado y sólido en realidad era líquido tirando a gaseoso. La clave fue tu llegada tarde, muy desequilibrada, muy tú, a pesar de que esperé más de lo debido y alargué más de lo que muchos considerarían correcto. La marca de tus dientes, el engaño a voces y la falsa valentía hacen mucho que pasaron al olvido. Tus horarios prestablecidos y limitados de oficina nunca fueron suficientes. Yo no podía llegar a casa y olvidarme, apagar el interruptor. Off. Lo mío es el trabajo non-stop.

Después de la locura desenfrenada, de los pulsos sin ningún sentido, y de los mareos enmascarados de interés empecé a sospechar que para ti, aquello en lo que yo me dejaba la piel, era un juego. Fueron demasiadas de cal y muy pocas de arena alivio. Y llegó el famoso en el punto que, por difícil que sea, decides no volver a mirar atrás. Ese punto en el que el amor propio pesa mucho más que el sacrificio, en el que lo absurdo empieza a gritar a pleno pulmón. El semáforo se pone en verde y resulta que te sobra el copiloto, o simplemente decides cambiar de coche, de ruta, de planeta si ya nos ponemos, y probar un lugar distinto.

elliott-erwitt-child-at-broken-window-1969-1337019544_org

A pesar de todo, tuviste razón con eso de que de todo lo malo, sale algo bueno. Al final acertaste con tu predicción. Tu indecisión fue el principio del final y tus ideales sin sentido acabaron por sellarlo. Esa vez fue la despedida definitiva, de la que no hubo, hay ni habrá vuelta atrás. Por primera vez, las cosas están claras. También acerté yo con mi propia predicción, eso que te decía entre copas y risas, vacilando, que lo nuestro no iba acabar bien, por el desacierto y destiempo de todos tus intentos. Y así fue.

“Lo tuvimos tan cerca que nunca lo vimos, lo perdimos tan fácil que valió la pena.”

Fuiste ese viaje que debí dejar pasar, esa sonrisa de la que no me debí de enamorar, ese pasatiempos con el que no debí jugar. Que tu entrega fue lo mejor que hasta el momento había conquistado, no lo negaré, pero no me advertiste que era un arma de doble filo. Que las comparaciones son odiosas pero no puedo evitarlo, y seguiré pecando de medirte respecto a otros, aunque sea para mal.

Elliott-Erwitt-7

Nuestro problema no fue lo que callamos, sino precisamente lo que dijimos. La sinceridad la sobrevaloramos de tal forma que nos catapultó a la mayor de las mentiras. Así que decidí hacernos el mayor de los favores. El sol se puso. Las memorias desaparecieron. Mi teléfono no esperaba tu llamada. Mi portal no quería tus besos. Tu nombre dejó de residir entre mis memorias. Me guardaste entre tus trofeos. La culpa pesaba de más. Y la puerta se cerró.

–  Z

Fotografías de Elliott Erwitt

Las cosas que nunca te conté (y debería haberlo hecho).

Image

Que aunque no te callas y eso a veces me molesta, yo me he convertido en una persona de pocas palabras, que es peor, y un poco cobarde.

Que tus bromas suelen ser bastante malas pero que yo siempre me reiré.

Que tus despistes me volvían loca (y no en el buen sentido de la expresión) pero veo que has mejorado en ese campo. No sé si me gusta o me sienta mal que no espabilases antes.

Que tus dudas constantes hicieron que sintiese que lo nuestro pendía de un hilo constantemente pero ahora son las mías las que casi acaban contigo y por eso te quiero decir que lo siento.

Que no me gustaría saber de ti todos los días pero la verdad es que hay noches que mataría por un abrazo tuyo.

Que ha habido muchas veces que no me he fiado de ti pero al final siempre acabo tropezando con la misma piedra, rebotando y cayendo en tu campo.

Que creo que en mi vida diaria no tienes lugar pero siempre he pensado en ti como mi compañero de viaje extraoficial.

Que lo nuestro ya es un sinsentido, que a veces ni nosotros sabemos de qué va, pero los pocos momentos que hemos pasado solos han sido los que más sentido han tenido desde hace meses.

Que no es bueno que nos veamos ni hablemos ni mensajes ni “me paso por tu portal” (ni nos hagamos señales de humo ya que estamos) pero te echaré de menos y jamás desearé que tu ausencia sea algo permanente.

Que gracias a tu forma de ver las cosas, siempre nos hemos vuelto a encontrar. Tú me das el empujón y yo te sigo. Cada uno tiene su papel, rol y dinámica.

Que no eres la persona para mí hoy. Puede que lo seas en un futuro. Y puede que no. Nunca lo sabremos hasta que llegue el momento pero esa puerta no la cierro.

Que me inspiré en ti para escribir más veces de las que jamás te admitiré. Pero no te busques. No vaya a ser que malinterpretes.

Que no te echo de menos pero no me imagino de aquí a unos años sin ti. Lo de después, el tiempo dirá.

Que conozco las cosas que no te atreves a decir en alto, pero espero oírlas algún día de tu propia boca.

Que hasta que no aprendas a estar solo, cualquier intento tuyo, mío, nuestro o del vecino va a ser absurdo.

Que suelo pensar que hacemos un gran equipo porque cuando uno de los dos se da de baja, el otro lo pone firme.

Que creo que esta distancia hará mucho bien, más a ti que a mí, pero algún día llegará el momento en el que uno estará esperando al otro.

Que la conexión, química o como quieras llamarlo que tenemos, nos ha hecho mucho mal pero de cada cosa mala han salido siete buenas.

Que “adiós” no era como me quería despedir. Que quería un abrazo y un “hasta luego”. Y por primera vez, me lo negaste, aunque no te culpo de ello.

Que yo lo veo como un punto y aparte. No un punto y final.

Como una despedida temporal. No permanente.

Como un “time out”. No el final del partido.

Como un “see you later, alligator”, no un “hit the road Jack and don’t you come back no more”.

Que puede que siempre volvamos a esto porque sacamos lo mejor el uno del otro; la versión mejorada, renovada y perfeccionada. La 2.0.

Que ahora estás perdidísimo, dando vueltas como una peonza, pero confío en ti como nunca lo he hecho en nadie.

Que somos así. Nos gusta hacernos los locos cuando realmente sabemos cómo acabará todo.  Sabemos de qué pie cojeamos. Tú del derecho y yo del izquierdo, porque me gusta llevarte la contraria.

Que nos entendemos y, por mucho que intentas ocultarme ciertas cosas, te veo venir de lejos, a kilómetros de distancia, como si llevases un cartel luminoso en la frente.

Que así es como son las grandes historias.

I think that you came too soon
You’re the honey and the moon
That lights up my night

Que te conozco de sobra y sé que, si por casualidad leyeras esto, te quedarías con todo menos lo importante.

Que hoy no pero algún día, quizás.

-Z.