Una conexión especial

Hay gente con la que se tiene una conexión especial, de eso no me cabe la menor duda. Con algunos tenemos química desde el principio o como yo suelo decir hay feeling. No sé porque será eso, y tampoco me he preocupado nunca mucho por ello, pero la verdad que es algo que me encanta.

Ayer me reencontré con un viejo amigo que me ha hecho pensar sobre este tema…

Hacía mucho que no le veía, irme a Dublín rompió mis rutinas de las clases de francés por las tardes, y de verle todas las semanas. Los martes y jueves eran nuestros días, de 7 a 8 y 30, aunque algún día lo alargamos con una cerve después de clase.

No me cayó demasiado bien cuando nos presentamos, se dio ciertos aires de prepotencia, supongo que pensando que yo era una niñata de 17 años y creyéndose mayor, pero nos bastó una hora y media para que se produjese esa conexión especial entre los dos. Al final de esa primera clase supimos que íbamos a ser especiales el uno para el otro.

ImagenProbablemente él fue la razón por la que yo no me salté ninguna clase, y por la que me volví a apuntar cada año a la academia. Tres años de clases, tres horas a la semana nos dieron para conocernos suficientemente bien. No hubo un solo día que no nos sentásemos juntos y comentáramos sobre cualquier cosa, contándonos mucho más de lo que le puedes llegar a contar a un simple compañero de clase. Y así llegó a conocerme mejor que muchas de mis íntimas amigas. No sé si me asustó o me sorprendió la primera vez que me dijo algo acerca de cómo era yo, con un simple comentario dejó al descubierto una de mis debilidades que yo creía más ocultas, y me di cuenta que en poco menos de un mes me había calado por completo. Algo había entre nosotros que hizo que la confianza surgiera rapidísimo y estuviéramos especialmente cómodos el uno con el otro.

Supongo que son cosas de la vida, que hay gente con la que vas a conectar en seguida, pero entre nosotros había algo más. Nunca dijimos nada, nunca hubo ningún acercamiento pero la relación no era solo de amigos y había una chispa especial, un tonteo que hacía que nos lo pasásemos fenomenal el uno con el otro.

ImagenHabía algo que hacía que el tiempo volase cuando estábamos juntos, y siempre se nos hiciera tarde. Que cualquier plan, si íbamos a coincidir ya nos pareciese divertido.

Supongo que el hecho de que nunca coincidiésemos solteros los dos fue lo que hizo que nunca pasase nada entre nosotros, pero cuando acabé las clases antes de irme a Dublín me moría de la pena pensando que ya no le vería más. Y entonces pensé que había perdido la oportunidad y que debía haber movido ficha para tener algo con él. Me propuse que si le volvía  a ver sería más directa, y no me quedaría con la duda de si tenía que haber ligado con él. Todos estos sentimientos eran muy fuertes entonces, pero en dos años sólo había hablado con él un par de veces, nos felicitamos el cumpleaños de cada uno y poco más. Así que simplemente se había quedado en un tío que fue especial, al que le había tenido mucho cariño pero que había desaparecido de mi vida.

Ayer, supongo que por casualidades de la vida, por el capricho del destino o porque Madrid no es tan grande como creemos nos volvimos a encontrar. Estábamos en una discoteca, cada unos con sus amigos, pero cuando nos vimos nos hizo una ilusión tremenda a los dos y nos olvidamos del resto del mundo.

Nos pusimos al día, que hacíamos cada uno ahora y que había sido de nosotros en los últimos dos años,  un resumen de las hazañas mas importantes y entre risas y copas fue pasando el tiempo y como una evolución natural de la conversación llegamos a hablar de nosotros, eso que había sido un tema tabú salió bromeando y nos pareció lo más normal. La conversación estuvo llena de ironías y bromas, pero así era mas fácil,  entonces el me dijo “entre broma y broma la verdad asoma” y me hizo ver que los dos pensábamos igual, que entre todas esas risas había mas de un sentimiento escondido y la conversación se fue dirigiendo a que podría pasar ahora,  cada vez menos irónica,  cada vez mas seria.
Habíamos estado tan bien juntos que no nos habíamos dado cuenta de la hora pero ya era muy tarde y estaban cerrando.  Nos despedimos como dos buenos amigos que hacía tiempo que no se veían y me fui a casa con una sonrisa de oreja a oreja.

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Esta mañana amanecí con un mensaje suyo y hemos estado hablando todo el día, bromeando y sacando a la luz la complicidad que teníamos. Pero ahora me pregunto ¿será demasiado tarde o será el momento de que empiece algo?  Supongo que ya lo descubriré pero por ahora tengo la ilusión de haberme reencontrado con un gran amigo y quién sabe si algo más.

-A.

La lista de diciembre

Por fin llega diciembre! Soy una persona a la que le gusta mucho rodearse de los suyos y en diciembre no hay otro plan posible. Entre las comidas y cenas familiares y los amigos desperdigados que vuelven a casa unos días, consigo pasar mucho tiempo con la gente que más me importa. Creo que no es difícil intuir que es mi mes favorito del año, así que estoy encantada de que me haya tocado hacer la lista de esta doceava y última parte del 2013. Espero que os gusten mis segurencias.

Una compra: los zapatos Monkstrap de Crownhill para chica. Conocí a estos fabricadores españoles de zapatos hechos a mano en el Mercado del Museo del Ferrocarril en octubre y me impresionaron, tanto el diseño como la buenísima calidad. Sobra decir que al final he caído y me he comprado unos.

1

Un texto: me topé con él de casualidad y desde entonces he querido compartirlo con vosotros. Es de Ana Murillo, también fotógrafa:

No quiero que hables de mí. No hables de mí porque nadie te va a escuchar. Yo no hago cosas importantes. Yo soy uno más y, a veces, uno menos, soy diferente, uno más de los diferentes, un igual entre los diferentes de los que no debes hablar porque nadie habla de nosotros.

No quiero que hables de mí, para encontrar las respuestas deberías preguntar a otros, no las vas a encontrar entre mis rutinas. No hables porque no me conoces y vas a hablar de algo que ignoras. No lo intentes porque no lo merezco y no van a entenderte cuando lo hagas.

2

Un artista: Jake Bugg. Es inglés y un maldito genio. Tiene 19 años y unas canciones que me encantan. Ya os he puesto alguna en nuestra página de Facebook. Aún así para mí la canción del mes es esta de Arctic Monkeys.

Un restaurante: Dray Martina. Todo es un acierto: la carta, la decoración, el ambiente y la zona. Recomiendo la coca de queso de cabra, cebolla caramelizada e higos. Está en la calle Argensola, 7.

3

Un plan con amigos: no, no es salir en Nochevieja, no soy muy fan de ello. Si salgo es por pasar tiempo con mis amigos pero mantengo firmemente que es la peor noche del año para salir. Mi plan con amigos estelar es ir a tomarse una copa al Café de París, calle Santa Teresa 12. Buen ambiente, buena música. Últimamente hay cola para entrar pero espero que esta tontería se les quite rápido.

5

Un plan con familia: los mejores son estar tirados todos por la casa. Nosotros al final de las comidas multitudinarias, de esas que ya no quedan ni sillas en las que sentarse, jugamos al Trivial por equipos, da igual la edad o nivel de conocimientos, la cosa es pasar un buen rato todos juntos. Nada de Wii, Play o lo que sea. En mi casa se juega al de tablero encima de la mesa de toda la vida. Los pequeños tiran el dado y esa regla es inamovible.

6

Un concierto: el único del mes de diciembre que no me pienso perder, ya me compré la entrada hace mucho. Mi querido Quique González. Soy un poco pesada con él, lo sé, pero no lo puedo evitar. Además voy con muy buena compañía, lo cual hará que sea el doble de genial.

7

Un libro. O unos cuantos mejor dicho. La serie de Juego de Tronos. Aquí os muestro mi lado “friki”. Son impresionantes. No solo te describen con un detalle y perfección asombrosos un mundo de fantasía, sino que para mí son de los primeros de su género en mostrar tal variedad de personajes y profundizar tanto en ellos. Me han enganchado y mucho. La serie no les hace ni sombra. Mi favorita, por todo lo que representa, ella:

2

Y para rematar, una película, cómo no, Love Actually. El clásico de las Navidades. A mí personalmente, después de vivir muchos años ahí, me encanta el humor inglés y este película lo saca en su más pura esencia. Hiya kids, here is an important message from your Uncle Bill, don’t buy drugs, become a pop star, and they give you them for free! La veré por vigésima vez, no lo dudéis.

8

Espero que paséis todos un buen mes, que alguno se dedique a llamar a lo “Hola, soy Edu, feliz Navidad” y así nos echamos unas risas, que venga un frío polar de los que me gustan, que nieve en Madrid centro y que dure un par de días (blanca blanquita por favor).

Besos,

-Z.

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Es el hombre perfecto… pero no es para mí.

¿Por qué hacemos difícil lo que aparentemente es fácil? Esto es algo se siempre me ha intrigado y he intentado evitar, pero me temo mucho que los sentimientos hay muchas veces que no los podemos manejar a nuestro antojo, y que mi querida racionalidad hay a sitios donde no llega.

Me gustaría saber por qué hay veces que conocemos al hombre perfecto para nosotras y no nos gusta. ¿Qué problema hay? Racionalmente no tiene sentido… pero es que yo esto de los sentimientos no lo llego a entender.

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Pensé que sólo me pasaba a mi, pero ya he escuchado en boca de mucha gente “es el tío perfecto para mi, pero no me gusta”. Lo siento chicas, si os pasa eso es mejor que no lo intentéis, por desgracia no podemos decidir de quien nos enamoramos…

Pero me gustaría que alguien me explicara porque hay un tío que encaja al 100% conmigo y no me gusta. Ya me he cansado de que mis amigas me digan que les encantaría que saliera con él. Si, yo también sé que pegamos, pero no sé que es lo que falla.

Ha sido mi amigo desde que tengo uso de razón y me conoce mejor que de lo que me gustaría. Ha estado ahí siempre que me ha hecho falta, pero nunca demasiado cerca, porque sabe que me agobio. Ha sabido ver cuando me hacía falta ayuda, y me ha ayudado sin que yo se lo pida, pues como ya os dije en un post anterior el orgullo me suele acompañar.

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Aún cuando hemos vivido en países distintos hemos hablado todas las semanas, y normalmente más de una vez por semana. Se interesa por mí, me pregunta y me escucha aunque no le interese nada alguno de los temas de los que le hablo. Le echo de menos cuando llevamos unos días sin hablar y siempre me contesta como si le hiciera ilusión que le escriba, estoy convencida que no es una apariencia sino que de verdad le gusta que le escriba como a mí cuando lo hace él.

Es inteligente y trabajador, pero no por ello egoísta ni competitivo. Por el contrario, es muy buen compañero y gracias a él he aprobado más de una asignatura de la carrera. Es organizado y bastante cuadriculado, así que no me saca de mis casillas, a no ser que lo haga queriendo, pues sabe mis puntos débiles. Sabe cómo repartir el tiempo y aunque estudiaba y ahora trabaja muchísimo nunca ha dejado de lado a sus amigos ni sus hobbies, y por supuesto nunca ha dejado de salir.

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Compartimos aficiones y lo pasamos fenomenal juntos. No nos aburrimos nunca y podemos hablar de cualquier cosa. No hay temas que no podamos tratar ni caretas que ponernos, podemos ser como somos pues nos conocemos demasiado bien.

Salimos por los mismos sitios y tenemos los mismos amigos. Conocemos a las familias de ambos y tenemos la misma educación. Es caballeroso pero sin llegar al exceso, que eso nunca es bueno.

Me hace sentirme bien cuando estoy con él, me da confianza y seguridad en mí misma, cosa que muchas veces me cuesta encontrar. Me ayuda a crecer como persona.

Se me parte el corazón cada vez que me dice que me quiere, aunque cada vez me lo dice menos porque sabe que me parece una situación incómoda.
Me encantaría poder decirle que yo siento lo mismo pero por caprichos del destino no es así. No, no es un cualquiera ni muchisimo menos pero no le quiero como él me quiere a mi.

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Me ha tratado siempre fenomenal, y sé que probablemente nunca encuentre a un tío que sobre el papel sea más perfecto para mi. Sé que nunca me haría daño ni se reiría de mí, que me cuidaría y que se portaría conmigo como el mejor hombre del mundo. Sé que como dice mi amiga Sandra el día que se case estaré en su boda y pensaré “¿Cómo lo dejé escapar?”, pero lo que no sé es por qué son los sentimientos tan caprichosos que hacen difícil lo que podría ser fácil.

-A.

Todo lo que necesito saber lo aprendí de Friends.

Sé que el tema escogido no es original. Sé que ya habréis leído uno calcado o, aunque sea, algo similar. Pero precisamente ahí se demuestra su importancia. Soy una loca de las series (me avergüenza decir cuántas sigo exactamente). Ya os comenté en mi primera entrada que era un poco el monotema con mis compañeras de piso. De hecho, como dice la madre de una de nosotras, éramos felices ahí porque nos creíamos que vivíamos en un “Friends” real y constante. Desarrollamos la teoría de que todas las situaciones de la vida se podían comparar con un momento de Friends si conocías la serie lo suficiente. Era muy típico oír eso de “joe pues eso se parece un montón al capítulo de Friends en el que…”.

Nunca fui una seguidora de esas que lo veía siempre que lo echasen en la tele y se sabía los diálogos de memoria. De hecho el primer capítulo que vi fue el último. Se creó tanto bombo con su estreno que pensé que tenía que verlo aunque no me enterase de nada para poder comentarlo con mis amigos al día siguiente en el colegio. Pura presión social, lo sé. Eso fue en el 2004.

Estoy empezando a sentirme vieja. Un poco. Bueno, no. Bastante. Va a hacer diez años de eso dentro de nada. Un segundo que voy a respirar hondo para que no cunda el pánico.

Ya está. Sigamos.

No fue hasta los diecinueve que decidí verla entera. Así que ese verano, cuando estaba encerrada en aislamiento social gracias a esas vacaciones tan poco típicas que mis padres solían elegir, vi las diez temporadas en tiempo record. Un capítulo detrás de otro. De noche y de día. En el sofá. En la cama. En la terraza. En la ducha. Bueno ese último no pero casi casi. Me reí mucho. Me caían todos genial. Quería vivir en esa serie. Es un poco triste pero lo admito. En mi defensa diré que influía bastante el hecho de no haber hablado con alguien de mi edad en semanas.

Lo que más me gustó de esa serie no fueron los líos de Rachel, el “frikismo” de Ross, la rareza de Phoebe, las manías de Monica o las obsesiones de Joey, sino lo que aprendí de ella. Aquí entra en acción mi personalidad obsesiva-compulsiva con el orden: he hecho una lista que lleva el mismo título que este post.

No voy a decir que aprendí el valor de la amistad y de la vida y ese tipo de chorradas. Yo aprendí pequeñas cosas que hacen que mi día a día sea un poco más fácil. Algunas son obvias para algunos, otras no tanto para mí. Cada uno es como es. Por lo menos siempre me querrá mi madre.

1)      En momentos de euforia y competitividad, juégate lo que quieras menos tu casa. La perderás fijo.

2)      No te pongas prendas o accesorios demasiado innovadores. Es muy difícil que salga bien. Casi imposible diría yo.

3)      Ponerse moreno falso es sólo para expertos así que no lo intentes nunca. O acabas igual de blanco, dejándote una pasta, o parece que te han untado chocolate por todo el cuerpo. Ninguna de las dos opciones es deseable.

4)      Si las mujeres queremos saber algo, lo acabaremos sabiendo sea como sea. Por las buenas o por las malas. (A partir del minuto 4)

5)      No dejes que tu amiga te corte el pelo y menos imitando el corte de otra persona, por mucho que os apreciéis . En el mejor de los casos te parecerás a esto:

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En el peor de los casos no querrás salir de tu casa en meses. Eso es mucho tiempo, créeme.

6)      La comida jamás se desperdicia y mucho menos se comparte. Punto pelota.

7)      Me acabo de dar cuenta de que estoy poniendo demasiados puntos en negativo así que cambio de estrategia. Chandler Bing es el mejor personaje de la historia. Es un geniodelosquenuncaseencuentranenlavidarealyporesoestodavíamásgenial. Hay tantos momentos que no sé elegir, buscad en YouTube que cualquiera es excelente.

8)      Dedícate a lo que más te gusta. Es una de las cosas que más me gustan de los personajes de la serie. Actor, cocinera, paleontólogo, masajista…

9)      A partir de cierta edad, los disfraces de animal deberían estar prohibidos. No les gustan ni a los niños.

10)      La gente demasiado guapa no es de fiar nunca.

11)      Siempre va a haber alguien que suelte la broma mala. Si no, no es un buen grupo de amigos.

Hoy no me apetece hacer un número redondo. Living on the fucking edge.

-Z.

Amores que matan nunca mueren

Tenemos una gran amiga que es una loca de los blogs. Cuando se enteró de que nosotras estábamos escribiendo uno, fue nuestro apoyo incondicional. Por eso, y por muchas cosas más, participa con esta entrada. A disfrutar porque es genial:

Hoy me he despertado con un gran dolor de cabeza. La verdad es que llevo unos días así por motivos varios, pero en especial uno.

Mi EX.

Malditos ex que siempre tienen que aparecer cuando menos te lo esperas y que lo único que hacen es llenarte la cabeza de pajaritos e intentar liarte aún más (como si no tuvieras más cosas de las que preocuparte).

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Mi historia es algo peculiar, con un chico un tanto peculiar.

He de admitir que a mí siempre me han gustado aquellos que pasaban de mí y me hacían las cosas más que difíciles.

Después de haber pasado 9 meses de relación con el “señorito X” (mejor llamarlo así, dado que su nombre no hace más que traerme malestar físico), la relación acabó por la maldita distancia.

A pesar de acabar, me parecía que al ser una chica madura, debía de quedar con él para aclarar las cosas.

Os cuento esto porque después de esa quedada fue cuando comenzaron mis dolores de cabeza.

Después de una quedada con “éxito” según mi punto de vista, me di cuenta que no había sido más que un desastre.

El señorito X, había decidido que ÉL y YO debíamos de ser AMIGOS.

¿AMIGOS?.. Mi cara al leer esa palabra se transformó entre color verde-amarillo-morado y poco a poco iba empeorando.

¿AMIGOS? Desde cuando tu ex es TU AMIGO?

Dejadme aclararos una cosa. Es regla de tres: tu ex jamás podrá ser tu amigo, a no ser que ahora sea gay, tenga novia o se haya ido del país, pero sino, olvidaros de esa opción.

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Antes de llegar a esa conclusión, que para alguno de mis amigos era más que obvia, creí que podía tener una relación de amistad con él; al fin y al cabo tiene 24 años y debería de ser un chico con las ideas más claras que el agua.

¿En qué momento creí tal estupidez?

Dicen que el partido se ve mejor desde las gradas… En efecto, mientras algunos veían venir lo que iba a suceder… Yo seguía con mi idea de amistad.

Volvamos a la historia. Después de haber leído aquella palabra tan odiosa, que jamás pensaba que la fuese a decir, decidí aceptar aquel reto y “echarle huevos” al asunto.

La verdad es que durante un par de quedadas nos mantuvimos firmes a nuestra idea de “amistad” y manteníamos conversaciones totalmente ridículas sin ningún tipo de sentido.

Eso sí, yo disfrutaba quedando con él porque tenía dentro aquella espinita que no me dejaba dormir tranquila.

La TERCERA QUEDADA llegó. Lo resalto porque fue LA quedada (la cual me gustaría olvidar). Todo sucedía con total normalidad. Lo recojo al salir de mis prácticas, hablamos de tonterías y empezamos a cantar. Si, a cantar NUESTRAS canciones que no hacían más que remover “recuerdos” que no eran necesarios recordar.

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Todo siguió con normalidad aunque ambos estábamos algo tensos.

Paseamos, nos reímos por tonterías… Pero como era de esperar (como ya me había avisado aquel amigo que todas tenemos que sabe sobre tíos), el señorito X comenzó a “tirarme fichas”… En ese momento solo pensé: “TIERRA TRAGAME”

Al principio, como toda mujer, me hice un poco la dura, pero al final acabé cayendo a sus pies y cada vez me gustaba más escuchar esos piropos…

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Para hacer la cita más interesante, decidió que sería adecuado cenar en nuestro sitio, y especialmente en nuestra mesa.

De repente la quedaba había dado un giro radical, comenzamos a sacar recuerdos de aquel viejo amigo, la memoria; (maldita memoria, ¿por qué no fallas y haces que se olvide todo?).

Nos pusimos muy sentimentales y la cosa no acabó bien.

Allí estaba él, declarándose

Por un momento sentí que me faltaba la respiración y que mi corazón había explotado de latir tan fuerte.

 ¿POR QUÉ? ¿EN QUÉ MOMENTO DECIDISTE QUE TENÍAS QUE DECLARARTE?

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En conclusión, la cita fue un total desastre.

Os explico el por qué.

Señorito X se declara, pero decide que “es mejor no darme un beso por que no ayudaría en nada”, pero también añade que “no para de darle vueltas al asunto” eso sí, mientras tanto “sigue recordándome y echándome de menos”.

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¿Y yo?

Pues yo estoy aquí con dolores de cabeza que ni el Ibuprofeno consigue curarme.

Podría cogerme botes de helado y Nutella, mirar películas que nos hacen imaginar situaciones que JAMÁS sucederán…

..Por desgracia estoy a dieta.

La operación bikini ha comenzado y no puedo permitírmelo.

Así que, así estoy yo, deprimida, sin comida y más sola que la una.

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En definitiva, digan lo que os digan…

Jamás intentéis ser amigas de vuestros ex, porque antes o después os acabareis arrepintiendo.

Los ex solo traen problemas y problemas

Solo hacen que os compliquéis más vuestra existencia, queridas amigas.

Consejo:

ELIMINAR SU NÚMERO, SU FACEBOOK, SUS FOTOS, SUS CARTAS PERO SOBRE TODO SU CARA… POR QUE SINO COMO TODA MUJER ACABARÉIS CAYENDO A SUS ENCANTOS.

– Att. I.

Se acabó

Se acabó, acabó la que se supone que es mejor de las etapas de la vida. Después del último examen, podemos dar por concluida nuestra carrera. El fin de esta etapa para mi no está marcado por dejar de lado los libros y las bibliotecas por un tiempo, sino que lo marca el volver a España y a casa. Estos dos años fuera han sido increíbles, he aprendido muchísimo no sólo en el aspecto académico sino además en “la escuela de la vida” y todo lo que he aprendido es en gran parte por las grandes personas que he tenido la suerte de conocer en Dublín, por eso a ellas les dedico este post.

Aquí os dejo mis reflexiones sin rigor de ordenación de estos dos últimos años…

  1. He ganado amigas para toda la vida, de esas que sé que me querrán en su boda aunque sea pequeñita y familiar.
  2. En una discusión y un apartamento mixto las mujeres siempre mandan.
  3. Las mejores conversaciones son en mitad del pasillo a altas horas de la noche.
  4. Las penas con buenos amigos son menos penas.
  5. Las apariencias engañan.
  6. Los blogs son mi debilidad, cada día leo más.
  7. Se pueden pasar muchas horas al día en Facebook, demasiadas.
  8. Los juegos de Facebook (Candy Crush) dan mucho de sí, pueden ser una nueva herramienta para ligar.
  9. Si te gusta comer aprenderás a cocinar.
  10. Se pueden hacer unas cookies buenísimas en el microondas en dos minutos.
  11. No hay nadie más pesado que una azafata de Ryanair. Parece que es un requisito que tengan voz de pito.
  12. Aunque llueva casi todos los días el paraguas en Dublín es inútil.
  13. No hay mejor postre que granola con yogurt (para el día a día)
  14. Las costumbres de casa de cada uno pasan a ser costumbres de todos cuando llevas cierto tiempo conviviendo.
  15. El continental puede dar mucho de sí.
  16. En Irlanda se come muy bien.
  17. La música en vivo en los bares es una maravilla.
  18. El sur de España tiene una subcultura que no es conocida por los demás.
  19. La convivencia puede hacer que llegues a querer a alguien tanto como para que te despierte a las dos de la mañana cantando Adele y no quieras matarle.
  20. Ver series es una forma estupenda de pasar tiempo juntas.
  21. Al hacer la compra se descubre la personalidad de la gente.
  22. Planificar menús de la semana puede llegar a estresar a la gente, aunque a mi me encante.
  23. Comprarte una raqueta de squash no va a hacer que juegues.
  24. Acostumbrarte a tener “una sombra” te vuelve dependiente, y probablemente me va a costar recuperar mi autonomía.
  25. De un grupo de desconocidos puede hacerse una gran “familia”.

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Aunque sé que me dejo mil cosas en el tintero pensé que 25 era un buen número. Espero que os haya gustado.

 

-A.

India.

 “He descubierto que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él”.

-M. Twain

 

Hace poco estuve en la India, haciendo una ruta por el Rajastán. Fue un no parar durante casi dos semanas hasta tal punto que yo ya no sabía ni en que día o ciudad vivía. A pesar de varios percances, que prefiero no enumerar aquí porque “lo que pasa en India, se queda en India”, recomiendo este viaje a cualquiera. Transforma.

Y ante todo, hacedlo con unos buenos amigos, como hice yo. Subrayo “buenos amigos” porque, seamos realistas, son los únicos capaces de aguantarte después de una convivencia tan intensa, que apenas hayas dormido en muchos días porque has tenido la suerte de ir a la India en temporadas de bodas, que ya hasta se te haya olvidado como sabe un café o pan normal y matarías por una tortilla de patatas, y de haberte tragado diecinueve horas de tren por un retraso por culpa de la niebla. Porque los buenos amigos, después de esas dos semanas con momentos tan difíciles, son los únicos que te dicen “a ver cuándo hacemos el próximo viaje”.

 

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