Él era uno de esos

Él era uno de esos. Era de esos que parecen sacados de las películas, de esos que crees que no existen y menos todavía que tú lo puedas llegar a conocer. Era de esos que llegan a conocerte lo suficiente como para siempre saber la mejor manera de sorprenderte. Era de esos que dan sorpresas y aciertan. De esos que te mandan flores un día cualquiera pero no te felicita por San Valentín argumentando “que cualquier día es bueno para regalar flores”.

Era de esos a los que no necesitas decirle cómo estás porque lo sabe sólo con verte, o incluso con escucharte. Era de esos con los que conectas desde el momento que le conoces y de esos que llegan a calarte antes incluso de lo que te gustaría. Era de esos delante de los que no tienes que fingir, de los que puedes ser como eres y sabes que es así como te quiere. Era de esos a los que no puedes engañar, pero de esos por los que no tienes que preocuparte porque sabes que nunca te engañaran. Era de esos que sabe cómo animarte incluso en los momentos más tristes. De esos que están pendientes de ti pero saben darte tu espacio.

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Era de esos con los que no puedes parar de reír, de esos que hacen que se te pasen las horas como si fueran minutos y sin darte cuenta estáis juntos viendo amanecer. De esos que hacen que estando con él no haga falta nadie más. De esos que hacen que se te olvide el mundo y que pienses que solo existís él y tú.

Era de esos que disfrutan de tu sonrisa, pero sobre todo era de esos que te dejan disfrutar de la suya. Era de esos que te proponen mil planes para poder estar contigo. De esos que buscan un restaurante nuevo que conocer o una terraza porque sabe que te va a encantar el atardecer desde allí. De esos que no dejan de sorprenderte con nuevos lugares, porque sabe que no hay nada que más te guste que descubrir el mundo, pero también era de esos que te lleva a tus sitios, aquellos que a ti te encantan aunque a él no le gusten.

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Era de esos a los que le hace ilusión conocer a tus amigas y de esos a los que le gusta presentarte a sus amigos y presumir de ti. De esos que están orgullosos de poder estar contigo. De esos que disfrutan mucho contigo pero que no quiere que dejes de hacer planes con tus amigas. De esos que respeta tus decisiones, tus prioridades y tus valores. De esos que intenta comprenderlos y compartirlos contigo.

Era de esos que son tan perfectos que no pueden ser. De esos que un día cambian y ya no sabes quién son. De esos que llega el momento que te das cuenta

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Él era de esos… pero ahora ya no sé quién es.

– A

Insipirado en el blog No fui yo fueron las drogas

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Los dos amores.

Porque a veces (en realidad casi siempre), ellos lo expresan mejor que cualquiera:

Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos, esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella.

Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderéis siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y os impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejaréis de intentarlo…Os rendiréis y buscaréis a esa otra persona que acabaréis encontrando.

Pero os aseguro que no pasaréis una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más… Todos sabéis de qué estoy hablando, porque mientras estabais leyendo esto, os ha venido su nombre a la cabeza.

Os libraréis de él o de ella, dejaréis de sufrir, conseguiréis encontrar la paz (le sustituiréis por la calma), pero os aseguro que no pasará un día en que deseéis que estuviera aquí para perturbaros. Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias.

-P. Coelho

Feliz juernes.

-Z.

Amores que matan nunca mueren

Tenemos una gran amiga que es una loca de los blogs. Cuando se enteró de que nosotras estábamos escribiendo uno, fue nuestro apoyo incondicional. Por eso, y por muchas cosas más, participa con esta entrada. A disfrutar porque es genial:

Hoy me he despertado con un gran dolor de cabeza. La verdad es que llevo unos días así por motivos varios, pero en especial uno.

Mi EX.

Malditos ex que siempre tienen que aparecer cuando menos te lo esperas y que lo único que hacen es llenarte la cabeza de pajaritos e intentar liarte aún más (como si no tuvieras más cosas de las que preocuparte).

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Mi historia es algo peculiar, con un chico un tanto peculiar.

He de admitir que a mí siempre me han gustado aquellos que pasaban de mí y me hacían las cosas más que difíciles.

Después de haber pasado 9 meses de relación con el “señorito X” (mejor llamarlo así, dado que su nombre no hace más que traerme malestar físico), la relación acabó por la maldita distancia.

A pesar de acabar, me parecía que al ser una chica madura, debía de quedar con él para aclarar las cosas.

Os cuento esto porque después de esa quedada fue cuando comenzaron mis dolores de cabeza.

Después de una quedada con “éxito” según mi punto de vista, me di cuenta que no había sido más que un desastre.

El señorito X, había decidido que ÉL y YO debíamos de ser AMIGOS.

¿AMIGOS?.. Mi cara al leer esa palabra se transformó entre color verde-amarillo-morado y poco a poco iba empeorando.

¿AMIGOS? Desde cuando tu ex es TU AMIGO?

Dejadme aclararos una cosa. Es regla de tres: tu ex jamás podrá ser tu amigo, a no ser que ahora sea gay, tenga novia o se haya ido del país, pero sino, olvidaros de esa opción.

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Antes de llegar a esa conclusión, que para alguno de mis amigos era más que obvia, creí que podía tener una relación de amistad con él; al fin y al cabo tiene 24 años y debería de ser un chico con las ideas más claras que el agua.

¿En qué momento creí tal estupidez?

Dicen que el partido se ve mejor desde las gradas… En efecto, mientras algunos veían venir lo que iba a suceder… Yo seguía con mi idea de amistad.

Volvamos a la historia. Después de haber leído aquella palabra tan odiosa, que jamás pensaba que la fuese a decir, decidí aceptar aquel reto y “echarle huevos” al asunto.

La verdad es que durante un par de quedadas nos mantuvimos firmes a nuestra idea de “amistad” y manteníamos conversaciones totalmente ridículas sin ningún tipo de sentido.

Eso sí, yo disfrutaba quedando con él porque tenía dentro aquella espinita que no me dejaba dormir tranquila.

La TERCERA QUEDADA llegó. Lo resalto porque fue LA quedada (la cual me gustaría olvidar). Todo sucedía con total normalidad. Lo recojo al salir de mis prácticas, hablamos de tonterías y empezamos a cantar. Si, a cantar NUESTRAS canciones que no hacían más que remover “recuerdos” que no eran necesarios recordar.

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Todo siguió con normalidad aunque ambos estábamos algo tensos.

Paseamos, nos reímos por tonterías… Pero como era de esperar (como ya me había avisado aquel amigo que todas tenemos que sabe sobre tíos), el señorito X comenzó a “tirarme fichas”… En ese momento solo pensé: “TIERRA TRAGAME”

Al principio, como toda mujer, me hice un poco la dura, pero al final acabé cayendo a sus pies y cada vez me gustaba más escuchar esos piropos…

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Para hacer la cita más interesante, decidió que sería adecuado cenar en nuestro sitio, y especialmente en nuestra mesa.

De repente la quedaba había dado un giro radical, comenzamos a sacar recuerdos de aquel viejo amigo, la memoria; (maldita memoria, ¿por qué no fallas y haces que se olvide todo?).

Nos pusimos muy sentimentales y la cosa no acabó bien.

Allí estaba él, declarándose

Por un momento sentí que me faltaba la respiración y que mi corazón había explotado de latir tan fuerte.

 ¿POR QUÉ? ¿EN QUÉ MOMENTO DECIDISTE QUE TENÍAS QUE DECLARARTE?

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En conclusión, la cita fue un total desastre.

Os explico el por qué.

Señorito X se declara, pero decide que “es mejor no darme un beso por que no ayudaría en nada”, pero también añade que “no para de darle vueltas al asunto” eso sí, mientras tanto “sigue recordándome y echándome de menos”.

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¿Y yo?

Pues yo estoy aquí con dolores de cabeza que ni el Ibuprofeno consigue curarme.

Podría cogerme botes de helado y Nutella, mirar películas que nos hacen imaginar situaciones que JAMÁS sucederán…

..Por desgracia estoy a dieta.

La operación bikini ha comenzado y no puedo permitírmelo.

Así que, así estoy yo, deprimida, sin comida y más sola que la una.

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En definitiva, digan lo que os digan…

Jamás intentéis ser amigas de vuestros ex, porque antes o después os acabareis arrepintiendo.

Los ex solo traen problemas y problemas

Solo hacen que os compliquéis más vuestra existencia, queridas amigas.

Consejo:

ELIMINAR SU NÚMERO, SU FACEBOOK, SUS FOTOS, SUS CARTAS PERO SOBRE TODO SU CARA… POR QUE SINO COMO TODA MUJER ACABARÉIS CAYENDO A SUS ENCANTOS.

– Att. I.