Imaginando el futuro

Estas navidades encontré la ocasión perfecta para hacer limpieza en mi cuarto. Por fin me enfrenté a esa estantería llena de carpetas y esos cajones llenos de papeles y cuadernos del colegio. Lo sé, no tiene sentido guardar todo pero no puedo evitar que me inunde la pena al deshacerme de los recuerdos. Aún así me arme de valor y me dispuse a tirar todos esos papeles que formaban gran parte de mis años escolares.

Mientras estaba ahí, haciendo limpieza, fui mirando y leyendo muchas de las cosas antes de deshacerme definitivamente de ellas y encontré una redacción de no sé muy bien qué asignatura en la que teníamos que describir cómo nos veíamos diez años después y escribir una carta a nuestro Yo futuro. Esa redacción la escribí en 2004, por lo que ya han pasado los diez años que nos separaban a esa colegiala y a mi Yo actual. Me hizo mucha gracia ver como hay cosas de mí que no han cambiado en absoluto, pero que mi Yo actual tiene muy poco que ver con aquello que imaginaba. Por eso he querido escribirle esta carta a aquella niña de 13 años.

Querida A de 2004,

Han pasado más de diez años y casi no me he dado cuenta.
Acabé el colegio, empecé la universidad, la acabé también y empecé a trabajar. He vivido en cuatro países distintos y viajado a los cinco continentes, me pongo a pensar y no he parado en estos años, pero no me he dado cuenta que han pasado.

Acabé el colegio con tan buenas notas como había tenido siempre, pero decidí no estudiar esa carrera que todos querían para mí, esa que repetía como un loro desde que tenía diez años, diciendo que quería estudiar algo que ni siquiera sabía lo que significaba. No soy bilicenciada como tú pensabas que sería. Decidí que esa “titulitis” que hay hoy en día en España no debía condicionar mi futuro y me decanté por hacer caso a mi lado más aventurero: conseguí hacer una carrera internacional.

post 1He cambiado bastante de forma de ser, ya no soy tan orgullosa ni impulsiva aunque sigo siendo bastante cabezota. Reflexiono más antes de tomar cada decisión pero me sigue costando cambiarla una vez que la he tomado. Tengo menos genio y ya no me peleo nunca, supongo que he madurado. Ya no tengo las mismas aspiraciones y cuando miro al futuro veo más barreras. Me cuesta más soñar y, al ponerme metas, hay muchas que creo que no puedo conseguir, supongo que ese cambio no ha sido para bien.

Físicamente tampoco tengo nada que ver, en este aspecto la madurez no ha sido tan positiva. Ya no tengo tiempo para hacer tanto deporte y me sobran varios kilos. No soy tan rubia y me corté esa melena de quinceañera que tanto me gustaba.

Me fui a Madrid a estudiar, en eso no te equivocaste. Ya hace seis años que llegué con aquel entusiasmo de empezar una nueva vida en una gran ciudad. No te voy a engañar, Madrid es increíble y tiene de todo, pero al final, como supongo que pasa en cualquier ciudad del mundo, me muevo por una mínima parte de ella y me queda muchísimo Madrid por descubrir.
Captura de pantalla 2015-01-14 a la(s) 23.15.38No trabajo en un banco ni vivo en Londres, pero conseguí vivir un año en esa ciudad que siempre tuve claro que era “mi ciudad”. Hoy la tengo todavía más idealizada, si cabe, y sigo cumpliendo mi visita anual indispensable a ese Londres que nunca deja de sorprenderme.

Estoy a punto de cumplir 25 años y me sigo sintiendo una niña. La vida ordenada y de adulta que pensabas que llevaría al llegar a esta edad no es exactamente así y ahora salgo probablemente más que nunca. No estoy casada ni cerca de estarlo, de hecho no tengo ni novio para disgusto de mamá. Javier ha resultado no ser el hombre de mi vida, aunque tengo que reconocerte que me costó casi seis años darme cuenta de ello. Ahora, ya hemos vuelto a ser amigos consiguiendo que no haya tensiones.

Alguna de mis amigas si que llevan una vida más parecida a lo que tú creías que sería la mía hoy en día. África se casa en Junio y Paula, que ya se casó, está embarazada. La mayoría tienen novios serios y suenan campanas de bodas por todas partes.
Captura de pantalla 2015-01-14 a la(s) 23.21.50He hecho muchas amigas nuevas, como ya supusiste, pero las indispensables siguen ahí. En eso tampoco te equivocabas. Algo que te llamará la atención es que he perdido el contacto con casi todas “las de la clase”. De nuestro grupo más cercano Almu y Lourdes son todavía más amigas que antes, no sé que haría sin ellas, pero hace un par de años que no veo a Lola y en cambio Pilar ha ocupado su lugar.

No todo ha sido bueno en estos años, España está pasando (aunque parece que ya salimos) por una crisis económica terrible, que por desgracia ha afectado a todos. Ya no tenemos tantos lujos, pero hemos aprendido el valor de las cosas.

Lo peor, o lo que más me ha impactado, en este tiempo es que Miguel nos dejó para siempre. No lo esperábamos, ¿cómo vas a pensar que un amigo tuyo se va a ir tan jóven? ¿Por qué pasan estas cosas? Es algo que me intriga, y que probablemente nunca llegaré a entender. Me acuerdo todos los días de él, y estoy segura de que desde ahí arriba nos cuida y sigue nuestras hazañas día a día.

La tecnología ha avanzado muchísimo. Ya no hablamos por Messenger sino por Whatsapp. Tenemos Internet en el móvil,  los teléfonos han evolucionado tanto que nos han creado una necesidad. La verdad es que es un poco triste darnos cuenta como ahora nos relacionamos más a través de una pantalla que en persona. No es raro ver a dos personas juntas que cada uno esté con su teléfono. Reconozco mi adicción al iPhone y me propongo dejar de ser tan dependiente de este aparato.

Captura de pantalla 2015-01-14 a la(s) 23.37.02Ya no veo tantas series como antes. Eso de tener mi serie para cada día de la semana se acabó. Sustituí Hospital Central y Los Serrano por series americanas como Friends y Anatomía de Grey. Hace años que no veo una serie española e intento verlas en inglés para no perder el idioma. Leo más que nunca, el Kindle me ha ayudado mucho ya que no tengo la excusa de no querer cargar con los libros y puedo leer cada vez que tengo un ratito. Como ves he empezado a escribir, y hay hasta gente que me lee. Eso sí que nunca lo hubieras imaginado, ¿eh?.

Ya voy terminando, pero antes quiero que sepas que he sido muy feliz estos años. Me lo he pasado muy bien, he disfrutado como no creía que fuera a hacerlo. He aprovechado cada oportunidad que he tenido teniendo como máxima eso que tanto repiten de que «el tiempo es oro». Me encanta la sensación de mirar atrás y sonreir por todos esos recuerdos.

Poco más te puedo contar de mi vida, no sé qué será de mí mañana pero supongo que ,si hiciese el mismo ejercicio y me describiese de aquí a diez años, volvería a acertar en poco. Con esto me he dado cuenta de que es mejor no planear demasiado en nuestra vida, pues no todo se puede cumplir.
Captura de pantalla 2015-01-14 a la(s) 23.25.47Espero que no te haya decepcionado ver mi evolución, me he equivocado mucho pero lo he hecho lo mejor que he podido.

Un abrazo,

A de 2015.

Reflexiones de una noche de insomnio.

Otra noche sin dormir y vuelvo a releer diarios antiguos. Es una costumbre que no sé cuando cogí pero que hace años que me acompaña. Las noches de insomnio, cuando por lo que sea llevo horas en la cama intentando sin éxito dormirme, cuando ya he contado ovejitas hasta aburrirme (sí, tengo que reconocer que siempre intento contar ovejitas pero nunca me ha funcionado), cuando he mirado el móvil varias veces pero todo el mundo que podría darme conversación está dormido, entonces cojo un diario antiguo y empiezo a leerlo.

Normalmente cojo el último que he empezado y empiezo a leerlo desde el principio, pero nunca hace más de dos años que lo empecé así que el cambio tampoco es demasiado. Pero este domingo decidí leer un diario de cuando era pequeña, y cuando llevaba un par de hojas cada vez me enganchaba más, tengo que reconocer que leí en diagonal para poder pasar rápido por casi todas las épocas en las que he ido escribiendo un diario. Fui viendo mi evolución, como he ido cambiando como persona y todo lo que me rodea  y entonces empecé a pensar…

ColumpioMe di cuenta de lo diferente que soy de esa niña de 12 años que escribía en un cuaderno de Mickey con bolis de colores. Que la mayoría de mis grandes preocupaciones de entonces ahora me hacen gracia y me cuesta entender como le di importancia. Me encantó comprobar que he ido aprendiendo de mis errores, y que el paso del tiempo me ha ido curtiendo y dirigiendo hacia lo que yo creo que es ser mejor persona.

Que la adolescente que se dejaba llevar por cualquier impulso y reivindicaba todo ahora piensa las cosas antes de actuar y las palabras antes de decirlas.

Me di cuenta que hay gente que durante un tiempo estaba estado en todas mis historias, en mi día a día y que fue muy importante y que ahora ni siquiera sé que es de ellas. También me di cuenta como hay personas que aparecen en todos mis diarios, desde ese que empecé a los 12 años, pero no tenían ninguna importancia para mi y ahora no sé que haría sin ellas.

reloj

Pero sobre todo, me hizo pensar sobre el paso del tiempo. ¿Cómo ha podido pasar todo tan rápido? ¿Cómo ha podido cambiar todo tanto sin que nos demos a penas cuenta? Y me da miedo… Me da miedo no estar aprovechándolo lo suficiente. Me da la sensación que a veces, dejamos pasar las horas sin valorarlas. Veo como de lunes a viernes lo único que pienso es en que queda un día menos para llegar al fin de semana y que durante el fin de semana por lo menos una mañana la suelo pasar de resaca en el sofá. Entonces al final ¿qué nos queda de los 7 días de la semana?

Haber leído los diarios me ha servido para reflexionar, para pensar y darme cuenta que hay que aprovechar cada minuto, y que eso por supuesto incluye los 6660 minutos que hay en la semana antes de los viernes a las 3 de la tarde que es cuando salgo de trabajar. Que cada día es único y que de todas las épocas vamos a poder sacar partes buenas y partes malas, pero de las malas aprenderemos.

Que ya no voy a volver a tener 12 años y utilizar bolis de colores para escribir un diario, que la ilusión de los 15 de ver que me ponía en cada fiesta y que mis amigas me dejaran ropa tampoco va a volver. Los 16 y 17 los disfrutamos en bachillerato, siendo las mayores y las favoritas del cole, haciendo lo que se nos pasara por la cabeza sin pensar en las consecuencias y creando millones de momentos que hacen que pensemos en el colegio y nos entren ganas de volver. Los 18, el principio de la universidad conocer gente nueva y una nueva ciudad, saborear la mayoría de edad y la libertad tampoco van a volver.

Que las responsabilidades aumentan y la madurez gracias a Dios también, pero que ahora tengo 23 y acabo de empezar una nueva etapa, que acabo de empezar a trabajar y que aunque no estoy conociendo una nueva ciudad si que estoy conociendo mucha gente nueva y nuevas experiencias de las que tengo que disfrutar. Para que cuando los años pasen y vuelva a tener una noche de insomnio, cuando coja el cuaderno azul con pajaritos que ahora uso de diario y lea mis hazañas de 2013 en adelante se me dibuje una sonrisa en la cara y piense “que bien he aprovechado los años y como lo he pasado” y eso me anime a seguir así.

diario-A.