Doña Perfecta

Llevo toda mi vida intentando hacer las cosas lo mejor posible, y ahora no sé hasta que punto es lo que hay que hacer.

He intentado ser la hija perfecta, la hija de la que mis padres estuvieran orgullosos y de la que pudieran presumir. Siempre he estudiado mucho y he sido responsable, aunque nunca llegué a ser sobresaliente.

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Intenté ser culta y dí clases de pintura, de piano, de guitarra y de baile. Incuso de teatro, pero en todas y cada una de ellas lo que descubrí es que le arte no iba conmigo.

 He intentado ser la hermana perfecta, ocupándome de mis hermanos pequeños y cuidándoles. Siendo su confidente y cubriéndole de mis padres cuando iban creciendo. Con los mayores también me he portado lo mejor que he sabido, queriendo siempre ser lo que a ellos les parecía que debía de ser, preocupándome de lo que ellos pensaran de mi.

 He tratado de ser la nieta que mis abuelos querían, de la que pudieran hablar orgullosos a sus amigos. Responsable, educada y cariñosa. Atenta y cuidadosa. No demasiado fiestera pero lo suficiente como para tener una vida social

Imagen He tratado de cuidar mi dieta, aunque mi debilidad por la comida no me ha dejado nunca llevar la dieta que debería. Intenté ser deportista y llevar la vida más saludable que pudiese, pero ni la natación, ni el baloncesto, ni el padel, ni el tenis.. ¿Qué le vamos a hacer si no soy habilidosa para los deportes?

 Me propuse aprender a cocinar, saber llevar una casa, poner lavadoras, fregar y planchar para así ser autosuficiente y poder llevar bien mi casa el día de mañana.

 Por supuesto he intentado ser la amiga perfecta. Estar ahí siempre que lo han necesitado cualquiera de ellas. Mantener el contacto con las que están lejos, y ver a menudo a las que están cerca.

Imagen Siempre he intentado pensar en los demás antes que en mí, y desde luego me he intentado regir por “no hagas lo que no te gustaría que te hicieran”.

 He intentado ser lo que los demás querían que fuese, hasta que me gané la fama de “doña perfecta” y entonces, ya no había vuelta atrás. Hay que cumplir con la expectativas y guardar las apariencias.

 Pero realmente ahora me pregunto ¿Y para qué sirve todo esto? ¿De verdad es lo que yo quiero? Por que a veces me encantaría hacer cosas que no debería, comer todo lo que me gustaría, y beber más. Me gustaría poder salir, bailar, cantar y gritar sin tener que pensar en la imagen que voy a dar. Me gustaría de vez en cuando vestirme con algo que se salga de lo normal, no preocuparme de que sea demasiado atrevido o que me quite la etiqueta de “que elegante va esta chica siempre”.

 Me gustaría de vez en cuando dejar de ser la amiga responsable, la que cuida y se ocupa de las demás. La que si pasa algo va a poner la cabeza y solucionar los problemas. Me gustaría alguna vez ser yo la que pueda perder la cabeza, la que me meta en algún lio por lo bien que me lo estoy pasando aunque me tengan que sacar de él.

Imagen Por que a veces los planes que debería hacer me aburren, la ropa que debería ponerme me da pereza y las historias que me cuentan no me importan absolutamente nada.

 He intentado toda mi vida, con todas mis fuerzas y poniendo siempre toda la racionalidad del mundo en ser la niña/ mujer que debía ser, una mujer de bandera, o como quién dice una mujer como Dios manda.

 Pero me he perdido muchas cosas por intentar contentar a los demás antes que vivir mi vida, por vivir la vida que ellos querían que tuviera y la que se suponía que debía llevar.

 Y ya me he cansado de intentar ser la niña que todas las madres quieran para sus hijos, la que todas pongan de ejemplo. Me he cansado de que mis amigas me pongan de excusa para poder ir a los sitios, porque si está A las madres están tranquilas. Me he cansado de lo que siempre he intentado ser. Me he cansado de intentar ser algo que no era con todas mis fuerzas. Y ahora pienso si de verdad merece la pena o será mejor relajarme, ser yo misma y empezar a vivir.

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-A.

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