Reflexiones de una noche de insomnio.

Otra noche sin dormir y vuelvo a releer diarios antiguos. Es una costumbre que no sé cuando cogí pero que hace años que me acompaña. Las noches de insomnio, cuando por lo que sea llevo horas en la cama intentando sin éxito dormirme, cuando ya he contado ovejitas hasta aburrirme (sí, tengo que reconocer que siempre intento contar ovejitas pero nunca me ha funcionado), cuando he mirado el móvil varias veces pero todo el mundo que podría darme conversación está dormido, entonces cojo un diario antiguo y empiezo a leerlo.

Normalmente cojo el último que he empezado y empiezo a leerlo desde el principio, pero nunca hace más de dos años que lo empecé así que el cambio tampoco es demasiado. Pero este domingo decidí leer un diario de cuando era pequeña, y cuando llevaba un par de hojas cada vez me enganchaba más, tengo que reconocer que leí en diagonal para poder pasar rápido por casi todas las épocas en las que he ido escribiendo un diario. Fui viendo mi evolución, como he ido cambiando como persona y todo lo que me rodea  y entonces empecé a pensar…

ColumpioMe di cuenta de lo diferente que soy de esa niña de 12 años que escribía en un cuaderno de Mickey con bolis de colores. Que la mayoría de mis grandes preocupaciones de entonces ahora me hacen gracia y me cuesta entender como le di importancia. Me encantó comprobar que he ido aprendiendo de mis errores, y que el paso del tiempo me ha ido curtiendo y dirigiendo hacia lo que yo creo que es ser mejor persona.

Que la adolescente que se dejaba llevar por cualquier impulso y reivindicaba todo ahora piensa las cosas antes de actuar y las palabras antes de decirlas.

Me di cuenta que hay gente que durante un tiempo estaba estado en todas mis historias, en mi día a día y que fue muy importante y que ahora ni siquiera sé que es de ellas. También me di cuenta como hay personas que aparecen en todos mis diarios, desde ese que empecé a los 12 años, pero no tenían ninguna importancia para mi y ahora no sé que haría sin ellas.

reloj

Pero sobre todo, me hizo pensar sobre el paso del tiempo. ¿Cómo ha podido pasar todo tan rápido? ¿Cómo ha podido cambiar todo tanto sin que nos demos a penas cuenta? Y me da miedo… Me da miedo no estar aprovechándolo lo suficiente. Me da la sensación que a veces, dejamos pasar las horas sin valorarlas. Veo como de lunes a viernes lo único que pienso es en que queda un día menos para llegar al fin de semana y que durante el fin de semana por lo menos una mañana la suelo pasar de resaca en el sofá. Entonces al final ¿qué nos queda de los 7 días de la semana?

Haber leído los diarios me ha servido para reflexionar, para pensar y darme cuenta que hay que aprovechar cada minuto, y que eso por supuesto incluye los 6660 minutos que hay en la semana antes de los viernes a las 3 de la tarde que es cuando salgo de trabajar. Que cada día es único y que de todas las épocas vamos a poder sacar partes buenas y partes malas, pero de las malas aprenderemos.

Que ya no voy a volver a tener 12 años y utilizar bolis de colores para escribir un diario, que la ilusión de los 15 de ver que me ponía en cada fiesta y que mis amigas me dejaran ropa tampoco va a volver. Los 16 y 17 los disfrutamos en bachillerato, siendo las mayores y las favoritas del cole, haciendo lo que se nos pasara por la cabeza sin pensar en las consecuencias y creando millones de momentos que hacen que pensemos en el colegio y nos entren ganas de volver. Los 18, el principio de la universidad conocer gente nueva y una nueva ciudad, saborear la mayoría de edad y la libertad tampoco van a volver.

Que las responsabilidades aumentan y la madurez gracias a Dios también, pero que ahora tengo 23 y acabo de empezar una nueva etapa, que acabo de empezar a trabajar y que aunque no estoy conociendo una nueva ciudad si que estoy conociendo mucha gente nueva y nuevas experiencias de las que tengo que disfrutar. Para que cuando los años pasen y vuelva a tener una noche de insomnio, cuando coja el cuaderno azul con pajaritos que ahora uso de diario y lea mis hazañas de 2013 en adelante se me dibuje una sonrisa en la cara y piense “que bien he aprovechado los años y como lo he pasado” y eso me anime a seguir así.

diario-A.

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