Huele a ganas

Me dicen que peco mucho de pensar en el futuro y olvidarme del presente.

Puede ser.

Para qué engañarnos. Es totalmente cierto.

Pero es que verás, para mí ya huele a verano.

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Huele a hierba y calor. Huele a helado acompañado de las puestas de sol más cercanas a su salida de todo el año. Huele a pantalón corto y a cometer errores porque “qué más da, es verano”. Huele a las ganas de trasnochar, porque en verano no se dice “una más y nos vamos”. No. Nadie quiere irse nunca. Huele a la promesa de volver a la época en la que las preocupaciones eran, valga la redundancia, menos preocupantes. Huele a disfrutar en el césped, arena, toalla o donde se tercie porque la cosa está en tumbarse, disfrutar de los rayos tan ansiados durante los últimos meses y ver las nubes pasar. Huele a jugar con fuego porque es un amor de verano y nada más. Huele a sufrir unas rutinas de belleza bastante intensas. Huele a comilonas-siesta-chapuzón. Huele a la evolución de “benditos bares” a “benditas terrazas”. A sillas de metal que se oyen por toda la calle cuando te mueves un centímetro. A tinto de verano con chorrito de vermú. A cigarrito acompañado de café solo con hielo. Huele a convertir la calle en tu nuevo hogar porque es inconcebible estar entre cuatro paredes más de dos horas. Huele a dormir poco pero nunca estar cansado. Huele al asfalto recalentado de Madrid, del cual todos huimos a la más mínima. Huele a cielo eternamente azul. Huele a que tú te tumbes al sol y yo, fiel a mi tradición vampírica, me atrinchere en la sombra. Huele a la suma de ganas de comerse el mundo y carreteras interminables. Huele a juegos absurdos y encuentros “casuales” contigo porque son los que más nos divierten. Huele a fiesta, seamos sinceros, sin especificar hora del día porque todo es aceptable en verano. Huele a redescubrirse e inevitablemente re-conocerse a uno mismo. Huele a escenario, música en directo y pelos de punta. Huele a gente guapa porque todo el mundo está mejor con gafas de sol. Huele a camisas arremangadas, alpargatas y bermudas. Huele a tirantes finos, cuñas y faldas ibicencas. Huele a más tiempo para descubrir nuevos rincones y menos tiempo para trabajar. Huele a bancarrota por la unión de la poca fuerza de voluntad y las proposiciones de viajes irrepetibles. Huele a un verano distinto, mejor que el anterior y peor que el próximo. Huele a ir a por todas. De cabeza. Porque no conocemos otra manera. Huele a brisa salada, a tormenta sideral, a noches calurosas sin gota de viento. Huele a marca de bañador y a sombra de palmera. Huele a humo, a hoguera, a la mejor ecuación del mundo: barbacoa más toda la pandilla. Huele al gazpacho de tu abuela. Huele a chapuzones, a tirarse de cabeza, tanto en sentido figurativo como en el literal, y a cloro, que aunque nos dé la sensación de que nos están arrancando los ojos, nunca dejaremos de abrirlos bajo el agua, porque somos así de curiosos. Huele a esa colonia que no te puedes quitar de la cabeza. Huele a tres meses de relajación para los suertudos y a dos semanas de locura desenfrenada para nosotros, los pringados trabajadores. Buenoyqué. Las disfrutamos el doble. Huele a la mejor canción del verano de todas, el ruido de las chicharras, mientras exprimes lo poco que queda del día en el porche. Huele a protección solar. Huele a madres embadurnando a sus hijos en ella. Huele a la ausencia de voluntad y falta de responsabilidad cuando se te planta delante la combinación de piel morena y ojos claros. Huele a tormenta estival, la única del año en la que no te importa empaparte. Es más, quieres. Y luego a tierra mojada, uno de mis olores favoritos. Huele a que más de uno se tirará al agua con el móvil en el bolsillo. Y qué más da, es un aparato sobrevalorado. Huele a pecas en la nariz. Huele a fin de exámenes, horizontes sin fin y esperanzas por las nubes. Huele a castillos en el aire que, durante un tiempecito, se sostienen. Huele a cambio, que aunque no nos demos cuenta en el momento, siempre es a mejor. Huele a reggaetón saliendo a todo volumen por las ventanillas. Lo odio pero reconozco que sin él, es menos verano. Huele a paseos de madrugada, creyéndonos invencibles y lográndolo. Huele a que te pisen cuando llevas chanclas y cagarse en todos sus muertos. Huele a juegos de cartas durante horas, apuestas demasiado arriesgadas y decisiones mezcladas con alcohol, peligrosas pero divertidas, que rápidamente se solucionan tomando otra aun peor. Huele a que unas se pintan las uñas de los pies y otros se dejen esa barba de tres días. Huele a que definitivamente es mejor insinuar que enseñar. Huele a adrenalina temporal, ola de calor y confusión demasiado conveniente. Huele al miedo a acercarse a una fuente porque hay avispas a tutiplén. Huele a quemar tacón, mojar melena y gritar al viento. Huele a declaraciones de amor estrepitosas porque es el momento de jugársela a un todo o nada.

Huele a revolución veraniega, a rebeldes con la mejor causa del mundo, huele a living on the fucking edge.

Porque si es cuestión de ser eternamente jóvenes, ahora es el mejor momento.

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Feliz verano.

Z

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Viajes para este verano

Por fin lo puedo decir ¡¡¡estoy de vacaciones!!! Y lo primero que he hecho en cuanto he tenido tiempo libre, siguiendo mi mente cuadriculada y organizada es coger un calendario y planear mis meses de verano. Se me ocurren mil posibilidades de viajes que hacer, intentaré abarcar todos lo que pueda, pero para los que no sepáis que hacer, os dejo una lista de ideas de viajes con amigos por la península para este verano.

1. San Fermines, 7 al 14 de julio, Pamplona.

Contra todo pronóstico me hice fan de esta fiesta la primera vez que fui. Ya hace 5 años y aunque desgraciadamente no he podido ir los 5, he repetido siempre que he podido. El ambiente es increíble y el nivel de fiesta no se puede explicar, pero os recomiendo a todos que vayáis, eso sí, dejando escrúpulos en casa por que no es la fiesta más limpia que os podáis encontrar. Si vais, es indispensable ir a los toros a sol, para mí, es sin duda lo más divertido.

Imagen2. Descenso Internacional del Sella, 3 de agosto, Asturias.

Este año se celebra el 77º descenso internacional del Sella. Es una fiesta de atracción turística, no sólo por descender el sella en canoa sino también por las fiestas que hay antes y después. El viernes por la noche se celebra en Arriondas y el sábado en Ribadesella. Las ciudades quedan invadidas por los turistas que acampan por cualquier sitio, pero la cantidad de gente es lo que hace especial este descenso e increíblemente divertido.

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3. Semana grande de Bilbao el 17 al 25 de agosto.

A pesar de las distintas razones por las que no he podido ir nunca, este año las tengo marcadas como un “must” en mi calendario. Se trata de la fiesta más importante en Bilbao,  las calles se llenan de conciertos de todo tipo y coloridos desfiles, toda la fiesta que puedas imaginar se da cita en esta ciudad. Además por supuesto de poder disfrutar de la maravillosa gastronomía vasca.

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4. Islas Cies, Galicia.

Dejando a un lado las fiestas populares, un viaje que tengo pendiente de hacer y que espero poder conseguirlo este año es visitar las islas Cies en Galicia. Son unas islas vírgenes de las que me han hablado excepcionalmente bien, y en las que se puede dormir en camping. Para los que os gusten la playa y la naturaleza, esta es una escapada muy recomendable! Imagen5. Algarve, Portugal.

El Algarve es mundialmente conocido por sus playas y su fiesta, así que me queda poco que decir, simplemente animaros a que si vais no caigáis en el error de sólo salir de fiesta (alguna vez me ha pasado) sino que aprovechad para ir a las maravillosas playas que hay en el Algarve, sin duda mi máxima recomendación es la playa de Carrapateira.

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6. Tarifa, Cádiz.

Para una escapada de fin de semana Tarifa es sin duda un destino de lo más animado. Es conocido por el ambiente surfero, que hace que la vida nocturna de Tarifa tenga mucho que ofrecer. Las playas son estupendas y además si vais más tiempo podréis apuntaros a algún cursillo de kite surf!

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Aquí acaban mis recomendaciones para viajes este verano, espero que os hayan gustado y que os animeis a ir a alguno de estos sitios. Si habeis hecho algún viaje en verano que recomendariais por favor contadnoslo en los comentarios!

-A.

India.

 “He descubierto que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él”.

-M. Twain

 

Hace poco estuve en la India, haciendo una ruta por el Rajastán. Fue un no parar durante casi dos semanas hasta tal punto que yo ya no sabía ni en que día o ciudad vivía. A pesar de varios percances, que prefiero no enumerar aquí porque “lo que pasa en India, se queda en India”, recomiendo este viaje a cualquiera. Transforma.

Y ante todo, hacedlo con unos buenos amigos, como hice yo. Subrayo “buenos amigos” porque, seamos realistas, son los únicos capaces de aguantarte después de una convivencia tan intensa, que apenas hayas dormido en muchos días porque has tenido la suerte de ir a la India en temporadas de bodas, que ya hasta se te haya olvidado como sabe un café o pan normal y matarías por una tortilla de patatas, y de haberte tragado diecinueve horas de tren por un retraso por culpa de la niebla. Porque los buenos amigos, después de esas dos semanas con momentos tan difíciles, son los únicos que te dicen “a ver cuándo hacemos el próximo viaje”.

 

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Sevilla tiene un color especial.

Ya está aquí la primavera y aunque el tiempo no haya acompañado la llegada de esta estación, el simple hecho de pensar que ya está aquí me encanta. Siempre ha sido mi estación preferida.

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Cuando pienso en la primavera me vienen a la cabeza muchas cosas, pero entre todas resalta Sevilla, y es que esta ciudad “tiene un color especial”. He pasado tantos buenos momentos en allí que le tengo especial cariño, pero los mejores sin duda han sido en esta estación, debe ser que no soy la única, y de ahí la canción de siempre así “Cuando vuelva a Sevilla en primavera”.

No sé si el motivo de este post es añoranza por todos esos momentos en esa ciudad, a la que por desgracia cada vez voy menos. No sé si lo escribo por las ganas de feria que tengo o si simplemente es por todas mis amigas sevillanas que aunque estoy perdiendo el contacto me acuerdo mucho de ellas, pero por lo que sea, aquí os dejo mis recomendaciones en Sevilla.

Me cuesta decidir por dónde empezar, así que voy a distribuirlo cronológicamente lo que haría si tuviera un día en Sevilla.

Para visitar la ciudad recomiendo un paseo por el centro, la catedral es sin duda una de las más bonitas de España. La giralda, el monumento más conocido de Sevilla, también hay que ir a verla, y además se puede subir arriba. Aunque yo nunca he subido, siempre lo tengo como algo pendiente, ya que dicen que las vistas desde arriba son maravillosas. Otro monumento para visitar en Sevilla es el Alcázar.

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Si queréis ir de compras, las mejores tiendas están por la Plaza Nueva y es indispensable un paseo por la calle Sierpes.

ImagenDespués de todo esto, lo que más apetece es una cervecita, así que mi recomendación es ir al barrio de Santa Cruz, que también está en el centro y es muy auténtico. Cualquier Sevillano te diría que fueras a “La fresquita” o a “La casa de la moneda”.

Para comer, mi preferido es el restaurante Infanta. Tanto la parte de restaurante como la de tapas son para mi las mejor opción en Sevilla. A parte de ser muy agradable y estar decorado con muy buen gusto todo lo que he comido allí está buenísimo.

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Otra opción a la hora de comer es el restaurante Jarisa. También tiene una parte de tapas y otra de restaurante. No es el típico sitio de tapas de Sevilla y esto unido a la calidad de la comida hace que a veces sea difícil encontrar hueco, pero la espera merece la pena. Las tapas son más elaboradas de lo que encontraras por ahí y recomendaría el roastbeef de buey, es una apuesta segura!

Después de comer podéis ir a dar un paseo por el parque María Luisa,  maravillosos jardines en mitad de la ciudad, que te llevan a la plaza de España. Sin duda una visita obligada si vas a Sevilla por primera vez.

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Por la tarde, no hay nada como un paseo por el río y ver el atardecer. Para esto es perfecta la calle Betis y cualquiera de sus bares. Hay uno que me gusta especialmente que es El Embarcadero. Está al principio de la calle si vienes desde Plaza de Cuba y es una puerta pequeñita de madera, bajas una escalera y está a nivel del Rio. Simula un barco de madera. Un sitio increíble para el atardecer bien acompañada. Imagen

Para cenar, un pescadito frito por la calle Betis, y si no en plaza de Cuba está José Luís que tiene unas tapas buenísimas. Y al lado Mariscos Emilio que es otro clásico de Sevilla.

Para acabar el día habrá que tomarse una copita, y para ello los mejores sitios del momento en Sevilla son O’clock, Hoyo 19 y Groucho.

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Espero que os animéis y vayáis a visitar esta increíble ciudad. Y si podéis, ahora que se acerca la Semana Santa os diría que no dudéis en ir algún día a ver las procesiones, por que aunque todas son bonitas, nada como las de Sevilla, y el ambiente de Semana Santa por las calles de esta ciudad tampoco se puede igualar.

 

– A.